“Art Laundry” en Sorok-do

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fotoPor Adrián Tomás Samit

Esta pequeña isla de la provincia de Jeolla, al sur de Corea, antiguamente estaba habitada por ciervos, recibiendo por ello su nombre, Sorok-do (소록도): so, que significa pequeña, y rok, que viene a ser ciervo. Hoy en día quienes recorren el lugar son los excursionistas y familias que se acercan a visitar los restos de lo que durante el periodo de colonialismo japonés (1910-1945) fue una colonia de leprosos convertida en prisión. Aquí se violaron derechos humanos y los enfermos sufrieron todo tipo de vejaciones. Tras la liberación, el lugar fue reconvirtiéndose en un apacible centro hospitalario de rehabilitación en el que ancianas y ancianos pueden descansar. Pero la trágica historia que aquí sucedió todavía está muy presente en la memoria de los coreanos, que piensan en Sorok-do como los restos de una época de terror y tristeza.

fotoArts Council Korea, mediante su proyecto Jagun Misulgwan (작은 미슬관), Pequeño Museo, quiere  que la isla tenga un nuevo aire. Para ello ha decidido darle un nuevo uso a los antiguos edificios de la época colonial convirtiéndolos en el cobijo de obras de arte contemporáneo. Así pues, el 20 de octubre se inauguró la exposición “Art Laundry”, ubicada en la vieja tintorería de la colonia. En ella, artistas de diferentes disciplinas ofrecen una muestra ecléctica y llena de interés.

Dando entrada a la exposición, en el patio interior de un pequeño edificio cuyas habitaciones un día fueron celdas, las fotografías de Han Seong-pil (한성필) nos llevan a un lugar totalmente alejado de la historia de lugar, nos llevan a exploración en tierras árticas. Esta introducción nos advierte de que vamos a contemplar una serie de trabajos que nos hablan de las intervenciones en el paisaje. Ya en el Sorok Jagun Misulgwan, las pinturas y dibujos de An Gyeong-su (안경수) se combinan con las fotografías de Lee Myeong-ho (이명호), mostrando así dos tratamientos del paisaje muy opuestos pero que hablan de nuestra intrusión en el entorno que nos rodea, bien provocando un paisaje tóxico o aislando y convirtiendo en parte de una colección aquello que nos atrae.

fotoPor su parte, Jeong Dong-gu (정동구) ha realizado un video en el que la vegetación y el ser humano se (de)muestran más similares de lo que parecen. Los invernaderos y los edificios de Seúl son el hogar de ambos seres vivos, siempre en correlación con el agua como fuente de energía y vida. Sobre la importancia del agua, su relación con la naturaleza y su influencia en la arquitectura, el artista y arquitecto japonés Kitagawa Takayoshi ha preparado una instalación donde el agua, en constante flujo, va creando lagos y alimentando a las plantas, en constante crecimiento y formando un pequeño hábitat natural intervenido, completando así el circulo que da forma a la exposición.

fotoPero quien va a poner el cierre es la artista Jiminy (지민희). Con su instalación, incorporada al Pequeño Museo el pasado 20 de noviembre, se ha iniciado la segunda fase de está muestra de arte contemporáneo que se podrá visitar hasta el 20 de diciembre, siempre en horario de 10 a.m. a 5 p.m.

Jiminy ha creado un microcosmos flotante mediante un móvil de gran tamaño. Este pequeño mundo de apariencia visceral está formado por diferentes plantas, hojas, raíces y troncos que la artista ha ido recogiendo en diferentes lugares de Corea: la misma isla de Sorok, la isla de Jeju o de su ciudad natal, Jinju, entre otros. Tras un largo proceso de transformación (intervención) en el que las plantas fueron “plastificadas”, entre los días 19 y 20, Jiminy se desplazó al Sorok Jagun Misulgwan para realizar un duro proceso de instalación. Nosotros estuvimos con ella, recogimos sus impresiones e hicimos este pequeño foto-reportaje.

¿Qué te ha parecido Sorok-do y su uso como espacio de exposición para el arte contemporáneo?

Para mi y para mucha gente, la primera imagen de Sorok-do viene de la novela “Tu cielo” (Dangsindeul-ui cheongug/당신들의 천국) de Lee Cheong-joon (이청준). La isla antiguamente estaba controlada por un cacique y sus administradores, que trataban a los pacientes del lugar como esclavos, obligándoles a hacer trabajos forzados. En la novela, un nuevo jefe de administración llega al lugar y quiere cambiar las cosas, pero los aldeanos no le creen. Aún así realiza muchos cambios y no dura mucho en el puesto debido a la discrepancia con el resto de administradores. Más tarde el hombre vuelve al lugar para vivir junto con los ciudadanos, mostrando así la historia de la isla desde su punto de vista.

La primer impresión que tuve de Sorok-do fue como un lugar ficticio. De hecho, al principio no sabía donde estaba exactamente. Para los coreanos es un lugar abandonado, olvidado. Gracias a esta exposición he podido visitar la isla por primera vez y descubrirla, escuchar y conocer su historia, a los nuevos administradores, hablar con los pacientes… explorar el espacio.

El lugar fue detenido en el tiempo en algún momento y ahora es un lugar de preservación histórica. En este contexto, es un buen lugar para hacer una exhibición porque podemos explorar el lugar, podemos inspirarnos en aquello que ha quedado… puede salir un buen proyecto de ello. Especialmente para mi trabajo reciente, una serie que consiste en la transformación de los materiales abandonados y/o naturales que han resistido al paso del tiempo, y a los que les doy una nueva vida, renazco. Algo similar al propósito de hacer aquí esta exposición y dar nueva vida, despertar a Sorok-do y a las personas que viven allí.

Trabajas en tu taller, donde preparas todo el material, pero es en el lugar de exhibición donde finalmente le das forma creando el móvil. ¿Cómo afrontas el proceso de instalación?

Siempre es un proceso difícil y duro. El tiempo que te dan para preparar la instalación siempre es muy limitado. Además, en Corea no tenemos buenos técnicos para instalaciones de arte contemporáneo… no es fácil encontrar uno. Por eso, cada vez que instalo siento que es difícil. Normalmente tengo que trabajar sola. Siempre es un lugar diferente, así que siempre tengo que encontrar nuevas soluciones.

Me he dado cuenta de que la gente no sabe que instalar requiere mucho tiempo. He estado mucho tiempo preparando el material. Pero instalar requiere mucho más tiempo. Es como pintar. La instalación es tridimensional. Tengo que hacer una composición con los diferentes materiales que tengo, que son como las pinturas del pintor. Tengo que calcular, sentir que el tamaño y el color encajan en un lugar limitado, por lo que tengo que colocarlo, cambiarlo de lugar… pensar mucho hasta darlo por terminado. Tiene que tener una buen  equilibrio.

Todos los trabajos de la exposición “Art Laundry” tienen en común la intervención del ser humano en la naturaleza. De hecho, tu obra es la que muestra de manera más pragmática esta intervención. ¿Cómo relacionas tu trabajo con los del resto de artistas?

Si, creo que los trabajos son muy similares. La comisaria de esta exposición, Yeo Hye-jin (여혜진), ha hecho un buen trabajo de selección consiguiendo una buena unidad del conjunto. Todos estos artistas trabajan la naturaleza entre el ser humano y la sociedad, y como ésta la utiliza. Se demuestra que la naturaleza no es algo puro, siempre la usamos, la gastamos.

En el segundo video de Jeong Dong-gu ha sido revelador. La cámara está dentro del río (en un barco) y he sentido que era el río observando a la gente, observándome a mi, desde su punto vista. Siempre vemos la naturaleza desde nuestro punto de vista, en mi trabajo el sujeto so yo, que transformo los materiales naturales. Pero creo que el artista, más que otras personas, logra una relación más cercana con la naturaleza, genera un diálogo. Y es por ello que podemos ofrecer ideas para integrar ambos seres vivos de una forma equilibrada y respetuosa.

¿En general que sensación te ha dado la exposición?

La comisaria, los arquitectos, los artistas… todos han trabajo mucho en este proyecto y me parece que han logrado un buen resultado. Pero, para mi, yo siempre me siento no del todo satisfecha.  La gente no va muy a menudo a Sorok-do para explorar. Yo he tratado de ir mucho. Mi trabajo es la instalación, no es, por ejemplo, un cuadro que haya podido preparar antes y enviar para formar parte de una exposición, yo trabajo la idea después de visitar el lugar. Aunque los materiales y la forma sean similares en mis diferentes trabajos, siempre es una pieza única para el nuevo lugar de exhibición.

Creo que si los artistas pueden explorar más el lugar, la exposición puede salir todavía mejor. Si hacen una nueva muestra, creo que el proceso de preparación debe ser tan importante como el de exhibición. Los artistas podrían quedarse en la isla, hablar sobre sus impresiones del lugar, hablar con la gente… Hay muchos lugares vacíos en los que podríamos trabajar. Espero que, si puedo hacer aquí una segunda instalación, pueda quedarme una o dos semanas y trabajar aquí.

Los que viven aquí, los pacientes del hospital, ya ancianos y ancianas, pueden sentir estos trabajos muy alejados de ellos mismos. Solo algunos tienen interés y quieren ver como los artistas trabajan. Por eso siento que no es suficiente, creo que se tiene que trabajar de manera más cercana con la gente del lugar que es quien, al fin y al cabo, puede visitar las obras de artes y pensarlas cada día, no como los turistas del fin de semana.

Para terminar, respecto a tu participación en “Art Laundry”. ¿Estás satisfecha con tu trabajo?¿Qué te ha aportado esta exposición para el desarrollo de tu arte?

En Sorok-do lo más impresionante ha sido el jardín de bonsáis, muy grandes, gigantes, hecho por los residentes de la isla. Algunos de los árboles que hay aquí no son muy comunes. La gente visita la isla para ver estos arboles: extraños, bellos, raro, viejos. Para ellos estos árboles son arte. Así que el parque es como un museo, en este sentido. Irónicamente, el parque es tan bello porque los pacientes oprimidos durante el periodo colonial trabajaron duramente para que así fuera. Por lo que es un lugar doloroso para los árboles y para quien viven aquí, pero los visitantes lo disfrutan, es ocio.

Esta ironía en la historia de Sorok-do no pude reflejarla por completo en mi trabajo, pese a poder apreciarse en las formas de las diferentes plantas que he utilizado, y el juego de colores. Pero después, con el tiempo, todas estas cosas me influencian mucho en mis próximos trabajos. El haber instalado en Sorok-do será algo que me va a inspirar mucho de aquí en adelante. Es siempre un descubrimiento el visitar un lugar nuevo pero tan estrechamente relacionado con mi trabajo: la educación, los bonsáis, el renacimiento… así que está exhibición ha amplificado mis conocimientos y mi visión, haciendo crecer más mi obra.

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