El museo multicultural de Seúl: el mundo en cuatro niveles

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El museo multicultural de Seúl“Una cocina en donde se puede viajar con ayuda de cuchillos, cucharas y fuego”.

Por Montserrat Piñeiro

En un espacio muy limitado se quiere abarcar el mundo, la intención es compartirlo, traer hasta Corea una pizca de Paraguay, un pellizco de La India, un suspiro de Egipto y un recuerdo de Grecia. Un salón dedicado a las danzas africanas, una cocina en donde se puede viajar con ayuda de cuchillos, cucharas y fuego, una habitación en donde se puede disfrutar por un momento de ver qué tal nos viene el traje típico de un país. Todo esto comparte cuatro escasos niveles -que quisiéramos que fuesen mil-, con el caballo de Troya, algunas tumbas faraónicas, con las estatuas de los guerreros chinos (reproducciones, no originales) y con una góndola veneciana original que es observada por decenas de máscaras carnavalescas.

Un conjunto de trajes típicos, una exhibición permanente de billetes y monedas, los muñecos que nos gusta imaginar que cobran vida de noche y que hablan mil lenguas, y una “orquesta” de instrumentos musicales internacionales nos ilustran un poco… Podríamos pasar horas observando detalles de todos estos elementos: los bordados, los botones, las formas, colores, ilustraciones y tamaños. Para los niños especialmente puede significar una visita interesante, para los adultos que han recorrido el mundo puede ser un muy breve pasatiempo y para quien poco ha viajado podría resultar inspirador.

Por supuesto que no es un museo institucional y mucho menos rico en subsidios, es un poético capricho de su creador que sólo quiso compartir su pasión con nosotros, fue compilando lo que encontraba más interesante de cada país y con ayuda de embajadas y consulados ha ido enriqueciendo la colección.

Lo que llama la atención es que el equipo de trabajo de este museo se ha dado a la tarea de escribir, producir, editar y publicar libros destinados a los niños, en los que se les muestran la cultura, la historia, la gastrononomía y los principales puntos turísticos de determinados países. El trabajo en estas publicaciones es de excelente calidad, encontramos varias recetas tradicionales, ilustraciones de monumentos y textos de redacción sencilla y contenido interesante. Es un gran esfuerzo que vale la pena cuando se ve el resultado. Y sobre todo, una idea poco vista en Corea.

Eventos temáticos como la lectura de obras infantiles (en idioma coreano), de entre los que destacan títulos como El Principito (Francia), Heidi (Suiza) y El Mago de Oz (Estados Unidos) tienen lugar los fines de semana. Y hablando de fines de semana… para la mayoría de los visitantes es posible asistir en estas fechas, aunque hay que saber que es cuando el museo puede estar tan saturado de curiosos que es preciso formar grupos para llevar a cabo los recorridos. Debido a que los espacios son estrechos es necesario seguir un determinado ritmo con la finalidad de que los visitantes no se causen molestias unos a otros.

Lo reiteramos, no se trata de un sitio grande sino de un proyecto a nivel “aficionado” con excelentes intenciones de compartir el saber. En un país que fue “ermitaño” durante varias décadas, este tipo de lugares tienen mucho mérito, ya que traen de otras latitudes nuevos aires para que las familias puedan visualizar lo que hay más alla de los océanos. Hacerse una foto con un taxi neoyorquino, con la reproducción de un breve tramo de la muralla china, admirar una colección de espadas y sentirse cerca de la Torre de Pisa, puede contagiar a algunos la pasión por los viajes.

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