La cerveza llegó a Corea para quedarse

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Cerveza“En el primer trimestre del 2013 Corea importó cerveza por un valor de 39,51 millones de dólares, lo cual se traduce en un incremento interanual del 21%, y al parecer la tendencia va en aumento en los próximos años”.

Por Montserrat Piñeiro

El Oktoberfest es un evento que cada vez tiene más adeptos en Corea, los centros gastronómicos se precian de organizar desde sencillas reproducciones hasta vastos bufets en donde embutidos y panes se hacen acompañar de cerveza.

Los coreanos han aprendido a apreciar esa burbujeante sensación en la cavidad bucal y la proliferación de cerveceras nacionales no se han hecho esperar, por ejemplo: Cass y Hite, cuya característica es que usan poca cebada y mucho arroz para elaborar sus productos. El resultado es un sabor mucho más suave que el de las cervezas occidentales, con un retrogusto limitado que se adapta mejor al paladar local y que no pretende ingresar en el medio de la exportación.

Cierto es que en ocasiones, las cervezas peninsulares incluso llevan maíz dentro de sus componentes, es decir, rompen las reglas de la fabricación internacional de dicho producto y han creado su  perfil con propiedades sensoriales muy distintivas pero a precios bastante asequibles.

Para obtener licencia de cervecero en Corea es necesario tener capacidad para producir 120.000 litros como mínimo del bien espumoso, es decir, las cervecerías artesanales, que producen cantidades menores,  sólo están autorizadas a vender su producto en locales de su propiedad, además de que la experimentación se encuentra bastante restringida: a pesar de que la levadura, la malta y el lúpulo gozan de tarifas muy bajas de importación, es excesivamente caro el pretender importar granos como la avena debido a que significa amenazar a los productores locales (estrategia por parte del gobierno coreano para proteger a sus nacionales, aunque muchos de los extranjeros residentes en el país no la consideren tan óptima en términos de negocios).

Amar la burbujas

Pues visto lo anterior, el mercado local cervecero es bastante cerrado y está controlado por dos grandes empresas que están omnipresentes en restaurantes, bares y quioscos. Pero también las tiendas gourmet, los supermercados y algunos hoteles poseen una buena oferta de cervezas internacionales. En el primer trimestre del 2013 Corea importó cerveza por un valor de 39,51 millones de dólares, lo cual se traduce en un incremento interanual del 21%, y al parecer la tendencia va en aumento en los próximos años. Japón, Alemania, Países Bajos y China figuran como los mayores exportadores. El caso de Japón es entendible debido a la cercanía y a su historia cervecera y naturalmente que los países europeos deben a su gran fama (cervecera también) el ser tan solicitados por estos lares.

En total, Corea importa actualmente cerveza de 47 distintos países, por lo que es posible imaginar la gran variedad de matices que los bebedores aficionados pueden disfrutar: amargas, con ese dominante sabor del lúpulo, claras, oscuras, ligeras e incluso sin alcohol, las cervezas importadas son una buena opción que compensa la falta de variedad local.

Historia y curiosidades

Regresemos al territorio del pulgogui y nademos en las aguas del pasado por unos momentos: los pioneros de la cerveza en Corea iniciaron con su trabajo en 1908 un proyecto ambicioso que pretendía competir con las arraigadas bebidas alcohólicas de tradición local.

En 1933 la compañía Chosun Beer Co. LTD vio la luz, la misma que más tarde cambió su nombre por Hite y que sigue en operaciones.

Así, a partir de inicios del siglo XX y sólo frenado por las guerras y conflictos políticos, el gusto por la cerveza fue sembrando su semilla para empezar a fortalecerse desde los años ochenta y no dar marcha atrás. En 1990 Jinro Coors Brewery empezó sus operaciones como productor del néctar espumoso pero en pocos años la compañía fue absorbida por Cervecería Oriental.

Existen informaciones curiosas con respecto a los envases de las cervezas Hite, se dice que el orificio de las latas está especialmente diseñado para las bocas surcoreanas (no sabemos en qué consiste exactamente la diferencia) y se cree que fueron de los pioneros en colocar en sus envases el sensor térmico que muestra un color azul cuando la cerveza tiene la temperatura adecuada para ser  consumida.

El mundo de la cerveza es un poco complejo en Corea del Sur, mientras que las libaciones locales ofrecen precios sumamente competitivos contra los que no pueden rivalizar las importadas, muchos consumidores están dispuestos a pagar precios altos para poder disfrutar de distintos toques en la bebida. A pesar de que el consumo cotidiano se basa en la producción nacional, en casa mucha gente gusta de darse un placer y se consiente experimentando con lo que llega desde fuera.

¿Será que pronto surgirá una línea de cervezas coreanas con características occidentales para adaptarse a la demanda?

Montserrat Piñeiro Guerrero

Poseedora de nacionalidades mexicana y española, y plenamente identificada con ambas culturas. Licenciada en Gastronomía por la Universidad del Claustro de Sor Juana, fue acreedora de una beca para cursar una especialización en Gestión y marketing hoteleros en el Liceo Hotelero de Monte-Carlo. Realizó una maestría en la Universidad de ciencias sociales en la facultad de Ciencias Políticas en Toulouse, Francia y regresó a México para colaborar en revistas como Protocolo, Catadores, Suite01, Mujer ejecutiva, A pie y Clubest. Su pasión por escribir la combinó con su profesión de gastrónoma, participando en proyectos en los que arte, gastronomía, economía y administración se conjugaban, experiencias que la trajeron por motivos laborales a Corea donde conoció a su esposo. A mediano plazo su sueño es ser directora de uno de los Global Village Center.

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