Entre más la buscas, menos la encuentras: tres enemigos de nuestra felicidad

Foto-de-Republic-of-Korea“La búsqueda de la felicidad es una de las principales causas de la infelicidad” Eric Hoffer (1954).

Por Felix Septianto y Lilian Florian

Fotografía por Republic of Korea

Corea del Sur es uno de los países más desarrollados con un crecimiento económico sorprendente. Un alto nivel de educación y de salud es una de las razones por las cuales Corea del Sur ha alcanzado una fase de desarrollo avanzada. De acuerdo al Índice para una Vida Mejor de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OECD), el 82% de los adultos entre 25 y 64 años han terminado la educación media superior, cifra mayor que el promedio de la OCDE de 75%. Además, en el campo de la salud en Corea, la esperanza de vida al nacer es de 81 años, un año más que el promedio de la OCDE de 80 años. Tomando en consideración la alta calidad de vida en Corea, se esperaría que Corea también se ubicará arriba del promedio de la OCDE en el bienestar subjetivo. En otras palabras, los coreanos deberían estar satisfechos de sus vidas.

Lamentablemente, informes de diversas fuentes sugieren lo contrario. Una encuesta reciente realizada por la Fundación Coreana Bang Jeong-hwan y el Instituto de Desarrollo Social de la Universidad de Yonsei en los países de la OECD en el 2015 señaló que los niños coreanos ocupan el último lugar en esta encuesta, la cual mide la felicidad o bienestar subjetivo. En la encuesta, participaron 6,791 estudiantes de la escuela primaria, la escuela media y la escuela superior en Corea. Según los resultados, el 20% de los encuestados han sentido el deseo de huir de sus hogares. Asimismo, el 10% de los participantes mencionó haber pensado en suicidarse. Otro informe del Instituto Coreano de la Salud y Asuntos Sociales también indicó que la satisfacción ante la vida en Corea se encuentra sustancialmente por debajo del promedio de la OECD. En particular, Corea se sitúa en la posición 32 de 34 países miembros de la OECD en el campo de satisfacción con 4.2 puntos (de 10), mucho más bajo que el promedio de la OECD de 6.23. Estos reportes demuestran que a pesar de vivir en un país desarrollado, los coreanos no están muy satisfechos con sus vidas.

Si bien la falta de satisfacción ante la vida de la sociedad coreana puede deberse a diversas razones, en este artículo examinaremos este problema desde la perspectiva de la cultura coreana de esfuerzo y disciplina. En las últimas cinco décadas, Corea ha demostrado un crecimiento económico rápido, convirtiéndose en un país desarrollado con alta tecnología. Sin duda alguna, la ética laboral y la cultura coreana han desempeñado un papel muy importante en el desarrollo de Corea. Según las estadísticas de la OECD, en Corea un empleado promedio trabaja 2,357 horas por año—el número de horas trabajadas por año más largo entre los países miembros de la OECD. La mayoría de coreanos concuerdan que trabajan duro para obtener una alta calidad de vida; en otras palabras, trabajan con denuedo día y noche en búsqueda de su felicidad y satisfacción personal.

Sin embargo, investigaciones recientes en psicología positiva revelan que existe una paradoja en la búsqueda de la felicidad. Todas las personas quieren ser felices, lo cual se considera del todo deseable. No obstante, la búsqueda de la felicidad puede ser realmente perjudicial. Es más, perseguir la felicidad no nos asegura que la encontraremos y, de hecho, puedo reducir nuestro nivel de felicidad. Según uno de los capítulos del libro Positive emotion: integrating the light sides and dark sides por Brett Q. Ford e Iris B. Mauss, existen tres factores que hacen que la búsqueda de la felicidad sea contraproducente: (1) fijar estándares irracionales para ser felices, (2) realizar acciones contraproducentes para nuestra felicidad y (3) monitorear nuestro progreso hacia la felicidad.

Estándares irracionales para ser felices

En la revista científica Emotion, Iris B. Mauss y sus colegas encontraron que los participantes que fueron inducidos a valorar la felicidad indicaron sentirse menos felices luego de ver un video sobre un suceso feliz. Este resultado demuestra que cuando las personas valoran la felicidad, sus expectativas de ser felices les traen desilusión y reducen su felicidad.

Por lo general, tendemos a fijar estándares altos en la vida. Por consiguiente, cuando buscamos la felicidad como nuestra meta principal, normalmente tenemos expectativas muy altas sobre lo que nos hará felices. Sin embargo, cuando esas expectativas no se cumplen, nos desilusionamos y sentimos menos felices. En el caso de Corea del Sur, su gente ha demostrado tener una ética laboral impresionante, lo cual es una de las razones de su éxito y avance en varios campos. Sin embargo, su ética laboral y valores culturales tienden a crear estándares irreales e irracionales a alcanzar. A raíz de eso, aquellos que no logran alcanzar esas expectativas personales y/o culturales se sienten más desilusionados y menos felices aun habiendo logrado, hasta cierto punto, sus metas.

Acciones contraproducentes para nuestra felicidad

Muchas veces no sabemos que nos hace felices. Por eso, tratar de alcanzar la felicidad a través de ciertas actividades, creyendo que nos harán felices, es con frecuencia ineficaz o hasta contraproducente. Por ejemplo, muchas personas piensan que gastar dinero en ellos mismos los hará más felices. Sin embargo, estudios recientes demuestran claramente lo contrario: Las personas que gastan dinero en ellos mismos no son tan felices como aquellos que gastan dinero en otras personas.

Elizabeth W. Dunn y sus colegas encuestaron a 632 personas en EE.UU. y publicaron sus resultados en la revista científica Science. Se les pidió a los participantes calificar su nivel de felicidad y estimar cuánto dinero gastan en promedio en ellos mismos y en otras personas (en regalos, donaciones) al mes. Los resultados señalan que el nivel de felicidad que los participantes mismos reportaron se vio considerablemente influido por la cantidad de dinero que indicaron gastar en otras personas y no en ellos mismos. Es decir, las personas indicaron sentirse más felices entre más dinero gastaron en los demás.

Según una investigación reciente por el Instituto Nacional de la Política Juvenil, uno de cada cuatro estudiantes coreanos de la escuela secundaria cree que “el dinero es un prerrequisito para la felicidad”. Esta forma de pensar enfocada en el materialismo es más evidente conforme los niños crecen. Esta forma de pensar hace a los coreanos trabajar duro porque piensan que sus logros y dinero les traerán satisfacción personal y felicidad. Tristemente, de acuerdo a los resultados de la investigación de Elizabeth Dunn, las estadísticas indican que aunque Corea del Sur tiene un poder económico fuerte, su población se siente infeliz.

El monitoreo de nuestro progreso hacia la felicidad

Pensar en las razones por las que somos felices y constantemente monitorear nuestro progreso para alcanzar la felicidad puede afectar nuestra felicidad y satisfacción personal. Por ejemplo, un estudio clásico por Gerald C. Cupchik y Howard Leventhal publicado en Journal of Personality and Social Psychology encontró que preguntar a las personas por qué un chiste es gracioso luego de oír el chiste hace que las personas lo perciban menos divertido que si no se les hubiera preguntado. De la misma manera, en Journal of Personality and Social Psychology, Timothy D. Wilson y sus colegas indicaron que las personas que piensan en las razones por las cuales escogen un producto se sienten menos satisfechas con su decisión.

Aunque la evidencia no es concluyente, podemos decir que la mayoría de coreanos son cautelosos. Los coreanos tienden a realizar sus actividades cuidadosamente y a fondo porque desean tener un buen desempeño en cada tarea que realizan. Sin embargo, entre más planean y monitorean su progreso (incluyendo qué tanto han logrado), menos felices se sienten por sus logros.

Conclusión

La evidencia sobre los efectos adversos de perseguir la felicidad para nuestra felicidad puede llevarnos a ser pesimistas. Sin embargo, si vemos el lado bueno de estas investigaciones, estos resultados simplemente indican que la felicidad puede ser alcanzada de la forma correcta, las cuales son buenas noticias para todos sin importar nuestra cultura y origen.

Poner estándares muy altos puede tener consecuencias negativas para nuestra felicidad; por eso, es recomendable examinar y remover aquellas expectativas irracionales que solo nos roban la felicidad. Además, muchas veces nos comportamos de forma contraproducente en busca de la felicidad; por ejemplo, tratamos de gastar más dinero en nosotros mismos para satisfacernos. No obstante, varias investigaciones han encontrado que somos más felices si hacemos algo por los demás (actividades altruistas) que por nosotros mismos. Finalmente, monitorear constantemente el progreso de nuestros logros hacia la felicidad puede ser perjudicial para nuestra felicidad. En lugar de ello, es mejor enfocarse en el presente y disfrutar cada momento.

Entender por qué perseguir la felicidad puede ser contraproducente para nuestra misma felicidad puede ayudarnos a cambiar formas de pensar, actitudes y comportamientos egocéntricos, a encontrar la felicidad en las pequeñas cosas de la vida y a hacer felices a los demás.

Lilian Florian

Es una guatemalteca apasionada por los idiomas, las culturas, y la aventura. Estudió inglés en Guatemala, donde también tuvo la oportunidad de colaborar como interpretadora inglés-español en varias conferencias y viajes misioneros. Luego, viajó a Corea para estudiar la licenciatura en Ingeniería Genética en la Universidad de Kyung Hee. Durante cuatro años, ella aprendió del idioma y la cultura coreana. Por eso, decidió comenzar un blog sobre su experiencia en Corea. Ella disfruta aprender y compartir sus experiencias con los demás. Actualmente se encuentra en Australia, donde planea estudiar la Maestría en Interpretación y Traducción.

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