Café de Costa Rica, un modelo sostenible único

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caféInformación cortesía de Café de Costa Rica

Fotografía por Lorryn-6

La producción y comercialización del café juega un papel fundamental en el proceso de construcción de la sociedad costarricense desde finales del siglo XVIII, cuando el grano llega a sus tierras. A diferencia de otros países productores, en Costa Rica el café ha servido para democratizar la distribución de la tierra y la propiedad privada, influyendo en una mejor calidad de vida para el 90% de los productores: pequeños y medianas familias, dueños de sus fincas.

A lo largo de la historia, el café ha sido el motor de desarrollo social en Costa Rica, si conceptualizamos el desarrollo social en términos de empleos de la Agrocadena Café, compuesta por más de 50.000 familias productoras, 145 beneficiadores, 55 tostadores y 60 exportadoras. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos, INEC, (2009), la relación café – trabajo impregna al 8% de la fuerza laboral originando un gran impacto y beneficio social.

En la economía cafetalera, por cada dólar, la distribución principal se da al productor (productor 77,9%, beneficio 17,4%, exportador 1,5%, FONECAFE 2%, ICAFE 1,3% según datos de ICAFE para Cosecha 08-09), quien dentro de la estructura de costos de producción incorpora al desarrollo económico y social un 62% por concepto de pago al recurso humano (asistencia de cultivo y recolección).

El Ministerio de Trabajo de Costa Rica establece por ley el precio mínimo por cajuela (20 cajuelas = 100 libras de café para tostar). Sin embargo, el sector cafetalero llega a pagar hasta un 30% más de lo indicado. Esto explica por qué detrás de los altos precios internacionales de café de Costa Rica se contemplan altos costos de producción debido a un real compromiso social que da como resultado bajos niveles de pobreza en las áreas cafetaleras nacionales.

¿Cómo lograr un gran desarrollo económico con responsabilidad social?

Inicia con la proyección, visibilidad e interiorización del modelo sostenible por parte de los socios comerciales de Café de Costa Rica. Se trabaja en el incremento de la productividad y su reflejo a una mejor rentabilidad de las fincas con proyectos como el de Agricultura de Precisión, cuyo objetivo es la optimización de costos de insumos por medio del mapeo geo-referenciado de suelos, su análisis y minimización de costos por lote.

Asimismo, el ICAFE participa en propuestas al Gobierno de Costa Rica para la incorporación, dentro de los ingresos del productor, del pago por servicios ambientales, mecanismos de desarrollo limpios y otras iniciativas de índole ambiental, así sus ganancias, además de verse potenciadas, se diversifican en cada unidad productiva de café. Finalmente, el cultivo de café resulta ser un modelo de desarrollo económico rural que propicia la permanencia e interés en el campo agrícola de un país con excelentes condiciones para su sana explotación. Mayor desarrollo y continuidad de generaciones en el café, principalmente debido a un efecto de incremento de rentabilidad, se considera que evita la migración de agricultores al casco metropolitano y a las grandes ciudades.

El ideal de desarrollo sostenible de Costa Rica es un modelo de cultivo de café único en el mundo que ha sido legado por sus antepasados. Es el esfuerzo, sacrificio, constancia, alegrías y tristezas de un sector cafetalero costarricense en la búsqueda de la calidad y perfección en el nivel agrícola, social, económico y ambiental. Café de Costa Rica busca el avance y crecimiento de cada uno de sus componentes esenciales, para entregarlo, así, a las futuras generaciones.

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