Diseñadores iberoamericanos y españoles, la apuesta al progreso individual

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disenadoresiberoamericanos“Los retos que ayudarían sin duda al crecimiento del diseño hispanoamericano son: incentivar el consumo local y establecer alianzas. La automatización de procesos y los diseños originales, traducidos en innovación, concluirían, por supuesto, en un crecimiento vertiginoso”.
Por Eduardo Luciano Tadeo Hernández y Montserrat Piñeiro
Ilustración por Rocío Álvarez González

La innovación en materias primas, la deslocalización de determinadas producciones, así como la expansión de algunas empresas a grandes mercados han intensificado la innovación tecnológica y organizativa del diseño de moda hispano. Sin embargo, todavía hay mucho por hacer para que esta mina de oro brinde frutos aún más jugosos y signifique para el mundo hispanoparlante un sello de su identidad frente al mundo. Veamos algunos datos interesantes que comúnmente no son del conocimiento de los consumidores.

En España

Antes de la crisis, las empresas más representativas del sector de la moda sumaban una facturación agregada por encima de los 6.950 millones de euros y daban empleo a más de 45.000 personas. El valor añadido bruto de la actividad de dicho sector rondaba los 2.000 millones de euros, mientras que la rentabilidad económica media, aproximada por el resultado de explotación en relación a la cifra de negocio, indicaba un 12.8%.

El diseño de moda en el país de las tapas se concentra en cinco comunidades autónomas: Comunidad Valenciana, Galicia, Cataluña, Islas Baleares y por supuesto, en Madrid. En estas áreas se centraliza el 83.6% de las empresas, el 94% de la facturación, el 96 % del valor añadido y el 95.1% del empleo.
Diseñadores de alta gama como Adolfo Domínguez, Custo Barcelona (manejada por los hermanos Custo y David Dalmau), Agatha Ruíz de la Prada, Victorio y Lucchino, Roberto Verino, David Delfín, Amaya Arzuaga y Jesús del Pozo, arrojan importantes cifras en exportaciones.

Mientras tanto, compañías que agrupan a talentosos diseñadores jóvenes y comercializan ropa casual como MANGO, que se posiciona como la segunda empresa exportadora del sector textil español, está presente en 102 países con más de 1.700 tiendas y garantiza ser una de las banderas del diseño español frente a miles de consumidores. La marca ha llevado a cabo alianzas con afamados diseñadores como Moisés de la Renta, quien realizó una colección de playeras para caballero de edición limitada.
Grupo Inditex, quien maneja marcas de ropa como Zara, Pull and Bear, Bershka, Massimo Duty y Oysho, es uno de los principales distribuidores de moda del mundo, con ocho formatos comerciales que cuentan con 6.058 establecimientos en 86 mercados, uniendo a más de un centenar de sociedades vinculadas con las diferentes actividades que conforman el negocio del diseño, la fabricación y la distribución textil. El beneficio de dicho grupo en el primer trimestre del año 2013 se situó en 438 millones de euros.

En el presente año, el diseño de moda infantil, por parte de Pili Carrera (que ya contaba con tiendas en Casablanca, China, Suiza, México, Estados Unidos, Rusia, Kuwait, Panamá y Portugal), se vio impulsado al ser portadas sus prendas por las tres princesas de Holanda el mismo día que su padre fue coronado, a partir de esa fecha la planta de Vigo no para de recibir llamadas de todas partes de Europa y el mundo para realizar pedidos, lo cual significará para la economía española una buena oportunidad de abrir un nuevo camino de exportaciones y expandir aún más el sector de la moda.

En Hispanoamérica

Competitividad es la palabra que aparece en el horizonte para los diseñadores de esta región, esa es la clave para un sector en el cual el 90% de las compañías son pequeñas y medianas empresas. Existe mucha tela de donde cortar para lograr que la industria de la moda tenga un peso considerable en las principales economías latinoamericanas: una organización que implique inversionistas que apoyen el diseño, en donde participen de forma activa empresarios de los sectores textiles, del vestido, diseñadores y cadenas de comercialización.

Los retos que ayudarían sin duda al crecimiento del diseño hispanoamericano son: incentivar el consumo local y establecer alianzas. La automatización de procesos y los diseños originales, traducidos en innovación, concluirían, por supuesto, en un crecimiento vertiginoso.

Una buena opción es que las marcas comerciales lancen colecciones en conjunto con diseñadores reconocidos para dar valor agregado por medio del sello creativo.

América Latina se ha distinguido por ser ser cuna de maravillosos diseñadores como Oscar de la Renta de República Dominicana, Carolina Herrera, Ángel Sánchez y Nicolás Felizola de Venezuela, José Manuel Valdivia de Perú, Esteban Cortázar y Silvia Tcherassi de Colombia y Pineda Covalin (producto de la unión de Cristina Pineda y Ricardo Covalin), de México.

Desafortunadamente, al cobrar fama muchos diseñadores emigran a países en donde tienen mayor acceso a las celebridades y se establecen junto con sus marcas en esos lugares, reportando beneficios económicos a naciones que no los vieron nacer, difuminando sus orígenes entre la fama y la lejanía de su tierra natal.

A considerar

Ciertamente hemos analizado el impacto del diseño de moda en las economías latinoamericana y española, sin embargo, ya que estamos en territorio asiático es muy importante observar cómo es que esta industria se relaciona con el mercado oriental en términos de producción. Si bien los diseños son efectuados siempre por profesionales oriundos de las correspondientes latitudes hispanas y el sello de identidad de las prendas se encuentra perfectamente definido, son numerosos los casos en los que las etiquetas de las prendas muestran datos curiosos como el haber sido confeccionadas en Vietnam, China, Hong Kong, Indonesia o Tailandia, esto debido a los reducidos costes de producción y mano de obra. Definitivamente la deslocalización industrial a Asia o África ha dejado de ser una prohibición tácita para algunas firmas de lujo y aquellas que, sin llegar al lujo, pertenecen a la categoría llamada “ropa de marca”. Muchas lo hacen sin esconderse y argumentan que la calidad no depende del país donde se produce, sino por la marca que la respalda al crear el diseño, elegir las materias primas y al mantener controles de calidad.

Así, encontramos prendas de diseñadores españoles o latinoamericanos en exclusivas boutiques europeas, neoyorquinas o de Miami, confeccionadas en Asia, así como corbatas Pineda Covalin con diseños puramente mexicanos fabricadas nada más y nada menos que en Corea del Sur.

Una nota periodística es demasiado breve para exponer el amplio tema de la moda hispana. Por ello os sugerimos un sitio en donde podeis hallar valiosa información sobre el tema de moda española en concreto, es un sitio vasto en información y sumamente interesante para visitar y conocer detalles estadísticos sobre el sector: http://www.fashionfromspain.com

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