Exportaciones alimentarias chilenas: liderando el mapa

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Exportaciones“Para el 2015 el gobierno chileno proyecta llegar a 20 mil millones de dólares en exportaciones alimentarias, logrando distribuir sus productos a cada rincón del mundo”.

Por Montserrat Piñeiro

Cordillera, océano, desierto y polo forman parte del paisaje chileno que no sólo embellecen, sino que forman también barreras naturales que han protegido los productos agrícolas del país de contraer pestes y enfermedades, impactando positivamente en la productividad y el control de costes.

Estos factores han favorecido el posicionamiento de Chile para ubicarse actualmente en el decimoséptimo exportador alimentario del mundo. No podremos negarlo, a donde quiera que vayamos encontramos vinos chilenos, incluso en donde el idioma español es escasamente hablado, los nombres de los caldos andinos son reconocidos y pronunciados con absoluta corrección. Y es que hay que ir a China, a Japón, Tailandia y a algunos países africanos y encontrarnos con etiquetas que nos son familiares.

No sólo el vino, vieiras, salmón, confituras y frutos frescos como los arándanos atraviesan el mundo para llegar a las mesas de familias europeas y orientales,  permitiéndoles degustar delicias fuera de temporada en aquellos lares, o bien, piezas de la naturaleza que en su territorio son imposibles de cultivar.

Además, varias pruebas demuestran la supremacía chilena en cuanto a exportaciones de alimentos, las estadísticas globales confirman que es el país número uno con crecimiento relativo en sus exportaciones, vislumbrándose un futuro bastante prometedor en este campo.

Impacto en la economía interior

Más del 30% de las personas ocupadas en el ramo manufacturero laboran en el sector alimentario, con lo que ello conlleva en el desarrollo regional y local del país, la descentralización y el freno del éxodo a la capital.

Para el 2015 el gobierno chileno proyecta llegar a 20 mil millones de dólares en exportaciones alimentarias, logrando distribuir sus productos a cada rincón del mundo y con ello lograr la diversificación de la matriz exportadora, que durante décadas se centró en mercados de recursos no renovables tales como la minería (véase cobre).

 Uno más de los objetivos de este plan es que la nación mapuche logre entrar en la clasificación de los diez primeros exportadores del mundo, lo cual duplicaría el empleo en el sector agrícola, dispararía el nivel de inversiones e impulsaría a todas las industrias implicadas con el proceso.

La organización público-privada llamada Consejo Chile Potencia Alimentaria agrupa a departamentos gubernamentales, exportadores y productores que trabajan por el fin común de impulsar la venta de productos en el extranjero. Esta asociación ha diseñado ya un proyecto que contempla entre otros puntos: aprovechar y potenciar los tratados de libre comercio, fomentar ciencia, tecnología e innovación, apoyar la inserción de las pequeñas y medianas empresas agrícolas, llevar a cabo mejoras productivas y sanitarias, reforzar la  imagen de estabilidad y viabilidad del país, formar y desarrollar recursos humanos, así como implementar estrategias de comunicación y maximizar la presencia en exposiciones internacionales.

A detalle

Hay que recordar que la nación andina tiene Acuerdos de Libre Comercio o Complementación Económica con la Asociación Europea de Libre Comercio, Japón, La India, China, Mercosur, la Unión Europea, Centroamérica, Estados Unidos, Canadá, Perú, Ecuador, Bolivia, Colombia, Venezuela, México, entre otros. Esto le abre las puertas y facilita la introducción de nuevos productos; los trámites avanzan de forma ágil y la ampliación de mercado es mucho más viable que para sus competidores.

Los productos congelados son el pilar de las exportaciones chilenas, seguidos por harinas de crustáceos y de pescado. Los fresco-refrigerados, las conservas y los ahumados, a pesar de representar un buen volumen, pueden tener una difusión y comercialización mucho mayor, que es precisamente en lo que las organizaciones gubernamentales y empresarios locales trabajan día a día.

Es bastante llamativo analizar las cifras de bienes específicos: Chile ha incrementado recientemente la exportación de lácteos (principalmente leches en polvo y quesos), pero lo que asombra es que productos como ajo y cebolla tomen vuelo para ser estrellas en el comercio hacia el exterior. Y bueno, ¿qué decir?,  países como Argentina, México y España son grandes receptores de fruta y verdura producida en Chile, además de territorios con climas poco favorables como Holanda, Australia y Estados Unidos.

 Está claro que Chile lleva las de ganar en el terreno, pero su ejemplo nos obliga a preguntarnos: ¿acaso otros países no podrían copiar su modelo? ¿Qué estrategias han seguido además de la firma de varios Tratados de Libre Comercio? ¿Han dado apoyo a los pequeños agricultores para favorecer la producción? ¿Han planificado un desarrollo sostenible del sector que respete el ambiente y garantice recursos perennes? ¿Cómo han involucrado a todos los actores implicados? Hay varias frutas y hortalizas que Chile no produce y de las cuales otros países podrían sacar provecho, sólo habría que llevar a cabo acciones eficaces con muy buenos planes de costes y producción.

Algo que es también digno de admirar es el impulso que en sólo unas décadas recibió la industria vitivinícola chilena, siendo que muchos otros países del llamado Nuevo Mundo contaban con antecedentes vinícolas de cientos de años y no lograron tal auge. Chile arrancó desde el suelo hasta el cielo, sus etiquetas no pasan desapercibidas. Tanto subsidios como promociones y una fuerte estrategia mercadológica dispararon al hijo de Dionisio y ahora además de exportar vinos también lo hacen con sus enólogos y sommeliers. Al parecer la supremacía chilena en tema de vinos y alimentos será difícil de derrocar.

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