Juegos y juguetes de Perú, elemento de identidad cultural

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Trompos

“En Perú, al igual que en otros países, muchos juegos mantienen estrecha relación con los ecosistemas y la naturaleza, influenciados por las horas del día, los fenómenos climatológicos y las estaciones de año”.

Por Montserrat Piñeiro

Los juegos y juguetes se caracterizan por ser manifestaciones de la cultura profunda de la civilización a la que pertenecen, a través de ellos los niños desarrollan creatividad e imaginación, mientras generan procesos de aprendizaje, socialización e identidad. De forma inconsciente los infantes son sabios conservadores de la cultura y la naturaleza, ejerciendo a través de sus actividades lúdicas una recopilación sistemática de ambos aspectos al atribuirle nuevos códigos y significados.

Diversos estudiosos han abordado el valor de juegos y juguetes en tanto que presentan un importante papel en el desarrollo integral del hombre, en sus aptitudes psicomotoras y su inteligencia. Por suspuesto que los juguetes electrónicos y globalizados no aplican a tal teoría sino que son las actividades más sencillas, los juguetes básicos y cotidianos, los que llevan inmersa toda esta fenomenología, de ahí la importancia de su preservación y difusión.

En Perú encontramos antecedentes de numerosos juguetes en hallazgos arqueológicos, presentando curiosamente similitudes con culturas lejanas. A través de  cronistas como Felipe Guamán Poma de Ayala conocemos la existencia de juegos peruanos como el taptana que es equivalente al juego actualmente conocido como “el zorro y las ovejas” o juegos ligados al rito agrario como el consistente en portar frijoles en las manos. El trompo es otro juguete de considerable antigüedad, a grado tal que en vestigios de la prehistoria dentro de la región peruana, han sido encontrados juguetes que fueron ciertamente antecesores de lo que hoy conocemos también con el nombre de peonza.

Igualmente la pichca, un tipo de dado en forma trapezoidal evidencía su larga historia al ser encontradas en el sitio arqueológico de Pachacamac piezas que claramente marcaron los orígenes de este juguete. En el año de 1958, realizándose en dicho conjunto prehispánico la limpieza de la rampa de una pirámide perteneciente al periodo intermedio tardío, se halló uno de estos dados con forma de pirámide trunca y que se puede observar actualmente en el museo de sitio de estas ruinas.

En las siguientes líneas ennumeramos juegos y juguetes típicos de Perú cuyos orígenes se remontan tanto a épocas prehispánicas como coloniales y modernas pero que siguen vigentes en el siglo XXI.

Juegos asociados con la naturaleza

En Perú, al igual que en otros países, muchos juegos mantienen estrecha relación con los ecosistemas y la naturaleza, influenciados por las horas del día, los fenómenos climatológicos y las estaciones de año. El saca yunya, -un juego típico del Valle del Mantaro-, es un ejemplo de ello, frecuentemente practicado durante la época seca, cuando los infantes juegan con semillas y granos como frijoles o judías, habas, maíz o lentejas. Para realizar esta actividad los pequeños colocan frijoles dentro de un círculo dibujado con gis o tiza y el objetivo es sacarlos de dicho perímetro al golpearlos con una piedra, mientras más piezas se saquen mayor es el mérito. Cometas o papalotes elaborados de forma sencilla con papel o plástico y palos de madera cruzan los cielos aprovechando las corrientes del viento duante esta época.

Durante la temporada de lluvias se aprovecha el barro para hacer castillos, casitas, muñecos y una gran diversidad de formas cuyo único limitante es la imaginación. El gozar de los charcos para jugar con barcos de papel es también algo común entre los pequeños.

Otros aspectos de la naturaleza presentes en los juegos o que al menos sobreviven en las zonas rurales, son el uso de saquitos de arena, de frijoles o de maíz, utilizados como tejas o fichas que poseen el peso y consistencia exactos para tal fin. La cáscara de plátano como ficha o marcador es también célebre en los juegos al aire libre.

Juguetes elaborados por artesanos

Raíces, cortezas, troncos, ramas, frutos, fibras y semillas son algunos de los derivados de árboles y plantas que son aprovechados por los maestros del arte popular para crear diversos juguetes; los tallados en madera como la pichca o juego de los velorios, el anillo, trompos y muñecos son típicos de la zona sur. Juguetes de hojalata como aviones, cocinas miniatura, utensilios y juegos de té se encuentran frecuentemente en la zona andina. Aquí mismo, las muñecas “andinas”, -llamadas así en honor a su lugar de proveniencia-, elaboradas a mano por los artesanos de Cusca, hacen la delicia de las niñas. De la zona andina central son típicas las muñecas kalluwayas. La cerámica y el barro o arcilla toman formas variadas a manos de los alfareros de las zonas central, sur y de la selva; silbatos y ollitas figuran entre los más conocidos.Los juguetes de junco son propios de la zona del Valle de Mantaro, de la costa norte y de la selva. En el mismo valle, las maderas de árboles como el aliso, el ciprés y el quinual son transformados en hermosos juguetes multicolor entre los que podemos mencionar caballitos, jinetes y camioncitos

El balero es otro juguete que Perú comparte con otros países latinos, está compuesto de dos partes: la superior o cabeza y la base o mango, ambas sujetas y unidas por una cuerda. El objetivo consiste en ensartar la parte superior en la base o viceversa. Los artesanos especializados en carpintería dan una perfecta forma redondeada a todo el juguete, lo cual tiene gran mérito.

Juegos y rondas

Existe una lista interminable de dicha variedad, algunos son de extrema sencillez pero notablemente lúdicos, otros tantos requieren de destreza, rapidez, reflejos destacados o coordinación. He aquí algunos de los que conforman este grupo:

Arroz con leche: Se realiza con un número impar de participantes, se sitúa un niño al centro y el resto gira alrededor suyo mientras cantan la canción que lleva el mismo nombre. Al concluir se rompe la ronda y los niños se abrazan por pareja, quedando siempre uno, quien pasa a ocupar el centro de la ronda. En Argentina y México existen versiones similares.

Mundo: Se dibuja en el suelo el diagrama del mundo, incluyendo en éste los números del uno al diez en cada cuadro. Los participantes lanzan una piedrecilla al cuadro marcado con el número uno, posteriormente, saltando en un pie entran a dicho dibujo, recogen la piedra y la lanzan de nuevo, continúan saltando a los demás espacios; en donde hay dos cuadros colocan los dos pies, uno en cada cuadro. Cuando se llega al apartado final regresan de la misma forma a la primera casilla, se repite el proceso lanzando la piedra a un número distinto. Se descalifica al jugador que toca el suelo o alguna línea. No se puede cambiar de piedra y gana el jugador que recorra más veces el mundo. En España e Iberoamérica existen variantes de dicho juego con distintos nombre: en Tabasco se le llama, cojo pie; en Badajoz, calajanso, teta, chinche y también rayuela; cruzeta y corozo en Córdoba; en Huelva escanchuela, en Logroño, truco; en Sevilla, pique, pico, teje, teta, toldos y soria; en Soria se le denomina calderón; en Ávila, pitajuelo y en Madrid truquemele.

El gato y el ratón: Un niño funge como ratón y otro como gato, los demás hacen una ronda. El gato trata de atrapar al ratón que huirá pasando entre los demás jugadores, que, cogidos de la mano, han formado un círculo. Los participantes al ratón levantando y bajando las manos cuando el gato intenta pasar entre ellos.El ratón, pasado un rato, tendrá que salir de la ronda pues no podrá permanecer mucho tiempo dentro de ella.

Lingo: Un niño se agacha, paralelo a él se dibuja una línea en el suelo. Los demás van saltando sin pisar la raya del suelo, el primero en saltar dirá alguna indicación que los restantes deben repetir, por ejemplo: A la una, la aceituna; a las dos, el reloj; a las tres, mi lindo pie; a las cuatro, mi lindo salto; a las cinco, cochafisco; etcétera. Cuando hayan saltado todos, si nadie ha fallado, el que esta agachado se separa de la línea, para que los demás salten desde ella, repitiéndolo todas las veces que sea necesario hasta que alguno no logre el salto.

Doncella del Prado: Se canta en ronda con una niña al centro, al terminar, la solista abraza a otra niña elegida por ella, que pasaba a ser la doncella del prado.

Gallinita ciega: se vendan los ojos a quien ha sido designado como la gallina, se le pregunta la edad y se le dan varias vueltas. Los jugadores le preguntan: “Gallinita ciega ¿qué se te ha perdido?” Él responde: “¡Una aguja y un dedal!” Los jugadores cantan: “!Yo lo tengo y no te lo quiero dar!”. Todos se mueven a su alrededor y la gallina intenta atrapar a uno. Al lograrlo tiene que decir a quién atrapó. Si lo adivina, ese se convierte en la gallina ciega.

Don Sequi: Se ubican las niñas en fila con los brazos en posición de jarra iniciando una serie de saltos al ritmo de esta tonada del mismo nombre. Los brincos los realizan juntando y separando las cañas de las piernas y moviéndose a los costados, de adelante hacia atrás y viceversa, cayendo de rodillas al final de la canción.

Esconde la Patita: Los jugadores se sientan en un lugar donde las piernas puedan colgar y se balancean al ritmo de la melodía que entonan. Uno de los niños canta la canción dando palmadas pierna por pierna de los participantes, obligando al dueño de la pierna que se toca cuando se pronunciaba la última palabra de la canción, a esconderla o dejarla quieta, reiniciando nuevamente el juego hasta que sólo quede una pierna que pertenece al ganador.

¡Hola!  ¡Hola! Camarón con Cola: Los infantes se forman en hilera tomándose de la cintura y a la voz de: ¡hola! ¡hola! camarón con cola. El que ocupa el primer lugar, que simula ser la cabeza de un camarón, debe evitar ser atrapado por el que ocupa la última plaza, que supone ser la cola. No debe romperse la hilada en esta operación a riesgo de  reiniciarse el juego con los niños en la misma posición. La motivación consiste en que la cabeza atrapada pasa a ocupar el segundo lugar, rotando la posición de los jugadores, quienes no se comprometen con nadie para poder así avanzar y ser protagonistas principales. Los tirones, caídas y risas abundan en este juego.

Matatiru Tiru La: Se trata de la escenificación de una galante solicitud hecha por un  mancebo y la respuesta de la madre de la doncella, la que en algunos casos es acompañada en la respuesta a coro por sus hijas. Las niñas,  tomadas del brazo se  sitúan frente al hombrecito, quien con las manos atrás inicia el canto avanzando y haciendo retroceder a las niñas, las que a su vez, al contestar avanzan, tocando al niño  cuando retroceden.

Y colorín colorado

Después de haber repasado un pequeño fragmento de la abundante lista de juegos y juguetes típicos de uno de los países productores de Pisco, sólo nos queda decir que todas estas actividades  auxilian a los pequeños a ejecutar un pensamiento lógico, formando parte de su realidad específica y completa, correspondiente a un momento histórico determinado y adaptándose siempre a los distintos espacios geográficos en los que se desarrolla. Definitivamente los juegos y juguetes tipifican la identidad cultural y su recuperación es parte del mantenimiento y vigencia de la misma. Un aspecto de folclor a conservar.

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