Guerrilleros mexicanos en Pyongyang

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wikipedia-industry_hamhung_north_korea“En Pyongyang, los guerrilleros recibieron entrenamiento para combate militar, pero también instrucción en el pensamiento de Kim Il-sung”.

Por Eduardo Luciano Tadeo Hernández

Fotografía por Wikipedia

Corea del Norte en la década de los cincuenta y sesenta tenía una capacidad económica que sobrepasaba la de Corea del Sur. Según el historiador Hwang Kyung-moon, esto se debió a los planes de desarrollo al estilo soviético, la asesoría de coreanos-soviéticos, la importancia de las tropas chinas en norcorea para efectos de seguridad y reconstrucción y la ayuda económica china y soviética, especialmente, que el régimen recibió.

La fortaleza económica norcoreana facilitó las acciones del gobierno de Kim Il-sung, el cual seguía una retórica alimentada por el compromiso internacional del régimen con la lucha socialista. En este sentido, el interés por América Latina y los movimientos revolucionarios se puede rastrear en el mensaje del líder en la Conferencia del Partido de los Trabajadores de Corea, en octubre de 1966, en donde expresó: “Nuestro partido y gobierno consideran un importante principio de política exterior, apoyar las luchas antiimperiales por la libertad y la liberación de las gentes de África y América”.

La disposición norcoreana de apoyar la liberación de los pueblos tiene relación con cambios en su política interna, en la segunda mitad de la década de los sesenta. Durante este periodo la línea dura que respaldaba la militarización de la economía subió al poder. Entre las acciones que incentivaron estuvieron el aumento del presupuesto para la esfera de la defensa, el incremento del personal en las filas del ejército norcoreano y la extensión del adiestramiento militar a toda la población. Cabe mencionar que esta línea dura estaba conformada en su mayoría por militares, que buscaban transitar de una política pro-china hacia una pro-soviética, con el objetivo de obtener mayor asistencia técnica y económica.

Aunque la presencia de la línea dura en el poder fue breve, pues finalmente Kim Il-sung procedió a reemplazarlos por un grupo más moderado, su legado parece haber sido fundamental para la creación de vínculos del país con la guerrilla del mundo. Un documento publicado en la década de los setenta por el Instituto de Estudios Asiáticos de Corea del Sur  daba cuenta de ello, argumentando que las actividades norcoreanas fomentaban la violencia a partir del entrenamiento y exportación de guerrillas. El gobierno surcoreano denunció en específico el caso de jóvenes mexicanos entrenados por Corea del Norte. En efecto, esto no fue una historia de ciencia-ficción, sino un capítulo real de tensión que involucró a México, la Unión Soviética, Corea del Norte y China.

El reclutamiento por medio de la educación y la cultura

En México se libró también la Guerra Fría. En general, respecto a la Unión soviética ya había indicios de acciones en territorio mexicano.  En 1944, después de haber elevado a embajadas las relaciones diplomáticas y haber nombrado en 1943 a Luis Quintanilla y Konstantin Umanskse como embajadores en la Unión Soviética y México, respectivamente, hubo denuncias acerca de la colaboración entre el partido comunista mexicano y la embajada soviética para sovietizar México. Además, la embajadora Roberta Lajous, en su libro “Historia Mínima de las Relaciones Exteriores de México”, asegura que el gobierno soviético usó su embajada en México para relacionarse con otros países de América latina.

La relación entre México y la Unión Soviética continuó con momentos recurrentes de tensión. Durante la década de los sesenta constantemente se argumentó que esta última apoyó desórdenes en territorio mexicano, pero el punto de mayor dificultad en las relaciones fueron los sucesos de 1971, cuando se detuvieron a guerrilleros mexicanos entrenados en Corea del Norte, lo cual ocasionó que el gobierno mexicano expulsara de México a funcionarios de la embajada soviética.

El secretario de Relaciones Exteriores, Emilio Rabasa, fue quien dio a conocer el 18 de marzo de 1971 que se habían declarado persona non grata a varios funcionarios de la embajada soviética en México, entre los que se incluía al encargado de negocios, el diplomático Diakonov. El gobierno mexicano aseguró que la representación había sido participe de una red de reclutamiento de guerrilleros. La crisis diplomática fue significativa al grado que se llamó a consultas al entonces embajador mexicano en la Unión Soviética, Carlos Zapata Vela. Aunado a ello, las declaraciones  de uno de los mexicanos entrenados, Camilio Estrada Luviano, dieron a conocer que el Instituto Cultural Mexicano-Soviético es el que había fungido como espacio de reclutamiento.

Aparentemente, la fachada cultural soviética sirvió de plataforma para el agrupamiento de guerrilleros. Pero fue realmente en Moscú cuando inician las actividades de este grupo de mexicanos, en el momento que se encontraban estudiando en la Universidad Patricio Lumumba. Para 1968, el grupo de guerrilleros ya habían conformado el Movimiento de Acción Revolucionaria (MAR) y buscaron alguna nación que les patrocinara entrenamiento político militar. Trataron de conseguir el apoyo de Cuba, China, la Unión Soviética, Argelia y Vietnam, sin resultado positivo. Cuba, que era la más cercana a México, por ejemplo, tuvo un perfil de no intervención en los asuntos mexicanos dado que la política exterior mexicana decidió mantener relaciones con Cuba a pesar la proclamación de su proyecto socialista. Finalmente, los guerrilleros en Moscú se comunicaron con la representación diplomática norcoreana quien aceptó llevar a cabo la capacitación de 53 guerrilleros.

En Pyongyang, los guerrilleros recibieron entrenamiento para combate militar, pero también instrucción en el pensamiento de Kim iIl-sung. El movimiento fue finalmente desarticulado por las autoridades de seguridad mexicanas, pero dejó un precedente de contacto entre México y Corea del Norte y marcó una revisión particular del interés nacional de México en el Este Asiático, lo cual fue claro cuando el embajador mexicano Eugenio Anguiano entregó credenciales en la República Popular de China en 1972 y comunicó el mensaje del presidente Echeverría en cuanto que el gobierno mexicano no toleraría que sus nacionales pasaron por China para ir a formarse en la guerrilla en Pyongyang.

Aún resulta enigmático que tras este suceso el gobierno de México aceptara establecer relaciones diplomáticas con Corea del Norte en la década de los ochenta. ¿Fue acaso un cálculo estratégico?

Eduardo Luciano Tadeo

Estudió Relaciones Internacionales con especialidad en Derecho Internacional en la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla en México. Después de realizar un intercambio en la Universidad de Corea, el interés por la cultura, la política y las relaciones internacionales del país, lo llevaron aplicar por una beca, la cual le fue otorgada, para cursar estudios coreanos en la Universidad de California-Los Ángeles. Cursó la Maestría en Estudios de Asia y África en el Colegio de México con especialidad en Corea. En 2012, presentó ponencias en la Tercera Conferencia de Estudios Coreanos en México, en el XII Congreso Internacional de la Asociación Latinoamericana de Estudios de Asia y África y el XXVI Congreso Anual de la Asociación Mexicana de Estudios Internacionales. En el mismo año recibió apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología en México para realizar una estancia de investigación en Corea del Sur.

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