Rapa Nui, rosa separada

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Rapa NuiPor Paloma Julián

La isla XVII

Oh torre de la luz, triste hermosura
que dilató en el mar estatuas y collares,
ojo calcáreo, insignia del agua extensa, grito
de petrel enlutado, diente del mar, esposa
del viento de Oceanía, oh rosa separada
del tronco del rosal despedazado
que la profundidad convirtió en archipiélago,
oh estrella natural, diadema verde,
sola en tu solitaria dinastía,
inalcanzable aún, evasiva, desierta
como una gota, como una uva, como el mar.

(Neruda 1997: 81)

Si hablamos de una tierra llena de misterios, una isla en medio de un océano con un único pueblo y un parque nacional declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1995 y en donde unos 900 enormes rostros de piedra volcánica te observan,  hablamos sin duda de la Isla de Pascua, el lugar habitado más aislado y remoto del planeta; inspirador tanto de literatura (Pablo Neruda), como del séptimo arte (la película protagonizada por Kevin Costner en 1994).

A seis horas de avión desde Santiago de Chile, se encuentra en uno de los vértices que forman el triángulo de la Polinesia formado por Hawai y Nueva Zelanda con Tahití en el centro, la ya mencionada Isla de Pascua, también llamada Rapa Nui o Te pito o te henua (el ombligo del mundo).

Pero ¿quiénes fueron los primeros pobladores de esta isla? ¿Qué sabemos de sus orígenes y desarrollo? Pues bien, las diversas teorías sobre todo ello, no hacen sino aumentar el misterio que esta isla despierta. Las escasas fuentes con las que se cuentan para su estudio no ayudan a responder a todas estas preguntas que todavía hoy siguen sin respuesta.

Según la tradición oral de la isla los primeros habitantes llegaron huyendo del hundimiento de una isla llamada Hiva (posiblemente alguna de las islas actuales de la Polinesia Francesa), siendo Hotu Matu´a su primer Ariki Henua o rey, aproximadamente en el siglo VI.

Parece generalizada la creencia de que los habitantes originarios de la isla fueron de procedencia polinésica, otra historia es la datación de su llegada. Tenemos teorías que hablan de su arribo durante el siglo XIII, e incluso existe la posibilidad de que fuera durante el siglo X.

Pese a existir evidencias de la ocupación prehistórica de la isla (pinturas rupestres, petroglifos, etc.), los restos arqueológicos más importantes son los conocidos moáis, estatuas volcánicas talladas presumiblemente durante los siglos XII y XVII. Los moáis se llaman así sólo hasta que son elevados a las ahu o plataformas ceremoniales, cuando se convierten en aringa ora, el “rostro vivo” del ancestro, añadiéndoles entonces ojos hechos de coral. Todavía hay unos novecientos de ellos en la isla, de los cuales cuatrocientos se hallan en la cantera de Ranu Ranaku, otros cuatrocientos están abandonados por todo el territorio insular, y sólo cien se erigieron sobre las ahu alrededor de la costa. Pero, ¿Por qué fueron abandonados? ¿Qué representan realmente?  Y una pregunta que ha llevado a peregrinas repuestas: ¿cómo fueron transportados?  Respuestas para todos los gustos, desde la ayuda extraterrestre a los poderes sobrenaturales o bien, con la ayuda de troncos.

El misterio se incrementa si además añadimos las tablillas de madera conocidas como  kohau rongorongo con un sistema de escritura, aún no descifrado, que consiste en una serie de símbolos tallados finamente con dientes de tiburón o lascas de obsidiana. ¿Qué significan los símbolos? ¿Cómo es posible que todavía no se hayan descifrado sus símbolos hoy en día?

Como hemos podido comprobar nada parece claro en la historia de Rapa Nui hasta la llegada de los europeos a esta ínsula del Pacífico.

Aunque se dice que fue un pirata inglés el primero en mencionar la isla a finales del siglo XVII, no tenemos documentación hasta la llegada de los marinos holandeses en el día de la Pascua de Resurrección de 1722.

No mucho después, en 1770 y bajo el virreinato de Perú, la corona española toma posesión de la isla llamándola Isla de San Carlos en honor a Carlos III.

El impacto de los europeos sobre la isla no se hizo esperar: epidemias, exterminio de la clase sacerdotal, esclavismo o reclutamiento forzoso para trabajar en las guaneras peruanas menguaron la población de la isla hasta dejarla a finales del siglo XIX en poco más de un centenar de personas.

En estos momentos convulsos Rapa Nui pide el protectorado de Francia, pero ésta no está interesada, tenemos que esperar a 1888 cuando después de negociaciones, promesas y gestiones varias a cargo de Policarpo Toro,  Chile conseguiría un tratado de cesión de la soberanía escrito en español, y rapanui mezclado con tahitiano.

Chile intentaría la repoblación, siendo esta un fracaso y así la historia de la Isla de Pascua se convertiría desde entonces en un escenario de una continuada aculturización contra la que se han elevado diversas voces hasta conseguir en el 2007 el reconocimiento por parte del gobierno chileno de territorio especial.

Curiosidad

En mayo del 2013 un grupo de empresas chilenas donó un moai, esculpido por Benedicto Tuki en la Isla de Pascua, al pueblo japonés arrasado por el maremoto de 2011, la razón no fue otra que la catástrofe no sólo acabó con 600 de sus habitantes, sino que también lo hizo con el símbolo del pueblo: un moai donado con anterioridad para conmemorar el terremoto de 9,6 grados Richter que tuvo lugar en Chile en 1960 y que provocó un tsunami en Japón.

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