Entrevista con Gaby Berglund Cárdenas, artista ecuatoriana

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“Sé que el concentrarse en la figura femenina puede parecer algo muy íntimo o personal”.

Fotografía por Soo Im Jung

-Gaby, sabemos que usted tiene mucho de ecuatoriana y un poco de aquí y de allá, de Suecia, Estados Unidos y ahora de Corea. Háblenos, por favor, de sus orígenes, viajes  y del cómo llegó  hasta Corea.

Nací en Guayaquil, Ecuador. De niña ya pintaba, escribía poemas y pensaba que sería lo más triste para un ser humano el nacer en un lugar y morir en ese mismo, sin haber explorado el mundo.

Tuve la oportunidad de irme a estudiar a EUA. Luego de casarme con un Sueco nos mudamos a Noruega, luego a Suecia y desde el 2009 a Corea con nuestra parejita de hijos. Nos mudamos a Corea a raíz de la depresión financiera cuando se le presentó a mi esposo la oportunidad de trabajar aquí.

Fue allí que vi la oportunidad de hacer mi maestría en Bellas Artes con especialidad en pintura al óleo y así lo hice en la Kyungsung University de Busan. Como dice el título de una de mis obras emigramos de un continente a otro como pájaros incansables, esto involucra muchos retos, entre ellas el convertirnos en seres efímeros, pero, a su vez, estos peregrinajes han sido una experiencia que nos ha brindado, a los niños y a mí, no solo conocimiento sino una actitud mas cercana, abierta o compasiva hacia otras culturas.

-¿Cómo descubrió su vocación artística?

Desde la niñez, no creo que la descubrí sino que me encontró. De niña pintaba por horas interminables en mi dormitorio y mi madre me tenía que prácticamente sacar del dormitorio para la cena. Siempre soñé con ser artista, mas debo admitir que no soñé con reconocimiento ni exposiciones sino con la visión de dedicarme a ello por completo.

Desde la escuela, los profesores de pintura me escogían para concursos y muchas veces no salía al recreo por quedarme dibujando figuras femeninas que regalaba a mis compañeras. En la primaria gané un concurso organizado por el Rotary Club de Guayaquil, Ecuador y fue uno de los días mas felices de mi niñez no solo porque me regalaron un libro sobre pintura al pastel y una caja de colores pasteles sino porque luego de la ceremonia de premios el padre del niño ganador del segundo premio nos invitó a comer una copa de helados gigantesca llamada ‘copa chimborazo’ (como el volcán) a un hotel 5 estrellas en Guayaquil.

Otra memoria que regresa en este momento es el hecho de que ya desde la primaria yo pintaba temas de arte protesta o expresionistas. Cada año había el concurso escolar de pintura 9 de Octubre en la calle principal de Guayaquil, del mismo nombre, y recuerdo que una vez mi profesor (ante el asombro de mis compañeras que preferían las flores y paisajes) escogió mi pieza para el concurso, era una pintura con colaje usando recortes de periódico con las tragedias de guerras en otras partes del mundo y el ojo de Dios mirando desde la alturas con melancolía.

-Su musa es la mujer esencialmente. ¿Podría hablarnos de ello, cómo surgió esta inspiración?

Es verdad,  aunque no fue una decisión consciente. A través del tiempo, mi obra ha bailado alrededor de la mujer, como la maternidad, la identidad y sobre todo las relaciones humanas, el materialismo, la comunicación y el dolor que estas involucran. Actualmente, la figura de la mujer es para mí no solo como un medio de reflección y retrospección sino como un medio para discutir o despertar atención sobre asuntos sociales, culturales, políticos o psicológicos, por ejemplo, en mi serie anterior el tema fue el de la libertad de pensamiento, de expresión y el derecho a la educación de la mujer en todo el mundo, como medio para progresar y alcanzar su independencia.

Mi obra generalmente nace como respuesta al detalle de una escena o una historia que llega a mí a través de lecturas de asuntos contemporáneos o históricos que llaman mi atención o a través de viajes y experiencias personales.

¿Pero por qué la mujer? Podría ser una combinación de factores. Quizás parcialmente inspirada por mi madre, un ejemplo de fortaleza a pesar de su sensibilidad, a quien recuerdo que solía dibujar mujercitas en cualquier papel que caía en sus manos cuando yo era pequeña.  Por otro lado, al comienzo de mi carrera profesional y a través de mis lecturas me crucé con mujeres fuertes y emprendedoras que de alguna manera se convirtieron en un modelo.

A su vez, como comprenderás, creciendo en Ecuador, un país con actitudes patriarcales, desde niña sentí el deseo natural de protestar hacia lo que yo ya consideraba injusticias y desigualdades. Era una lectora ávida y sabía que en otras partes del mundo las mujeres tenían otras oportunidades y a esa igualdad era lo que yo aspiraba cuando crezca. Sin embargo, tengo que reconocer que he sufrido un desencanto al ver que, aunque la mujer ha logrado mucho en algunas áreas, aún en países económicamente y tecnológicamente avanzados como, por ejemplo, Corea del Sur observo actitudes patriarcales similares, por ejemplo, cuando escucho que mujeres con educación y seguramente talento no ejercen su profesión ya que sienten que deben escoger entre un hogar o una carrera. Es lo mismo de lo que quería huir en mi niñez y aún lo veo.

Podría decir que siento una profunda empatía por la situación de las mujeres. Sé que el concentrarse en la figura femenina puede parecer algo muy íntimo o personal, pero, a su vez, creo que es universal. El cuerpo es fundamental en la existencia humana y une las experiencias de cada individuo. Por ejemplo, en mi serie del 2012 ‘El árbol de vida’ inspirado en la perdida de vidas y árboles durante las guerras de Vietnam y Cambodia, la obra gira alrededor de la mujer como madre, árboles y niños, ya que todo soldado cuya vida se perdió en la guerra tiene una madre.

-Usted se caracteriza por utilizar los más diversos soportes en sus obras. Nos gustaría escuchar sus comentarios e ideas respecto a dicha diversidad y eclecticismo.

Cuando se trata de seleccionar los materiales con los que trabajo, se trata de escoger el medio que mejor expresa mi narración ya sea de forma o concepto. Aunque mi maestría fue en pintura al óleo no creo que tengamos que sentirnos comprometidos con un material especifico.

Cuando viajo a otros países a menudo exploro por horas en busca de materiales o papeles interesantes.

Para mí es fascinante el proceso creativo y el coleccionar estos materiales que me estimulan. Podría confesar que más que el resultado final lo fascinante para mí es el proceso de creación y la experiencia que a menudo es inexplicable. Por otro lado, debido a mi condición de madre, esposa y artista con familias en diferentes continentes, tenemos que viajar un par de veces al año y esto me obliga a ser flexible en cuanto a los materiales. Siempre empaco mi libro de esketch, algunos materiales que puedan pasar por aduana sin problema, compro otros al llegar y descubro más. Es también una de las razones por las que vi necesario el aprender más allá de pintura al óleo, muchas otras técnicas que se adapten a mi estilo de vida presente y futuro.

Hace un par de años comencé a coleccionar revistas femeninas Suecas de la época de la Segunda Guerra Mundial. Me fascina ver las imágenes de publicidad y el enfoque y promesas para mantener la belleza de la mujer. Para mí es gracioso que esto no ha cambiado mucho excepto que ahora es Botox en lugar de crema “Nivea”. Algunos de estos clips los he utilizado en colaje en algunas de las obras de mi serie: “Páginas de un diario: en balance”, con enfoque hacia nuestra lucha eterna por alcanzar los estándar de belleza fijados por la publicidad.

-¿En que países y ciudades ha expuesto?

Aparte de Busan, Ulsan, Gwangju y Seul (Hangaram Museum) en los siguientes:

Alkmaar, Holanda (en Koehl 310, al momento hasta Abril 19 )

USA:

New York (2 galerias prestigiosas: A.I.R. Gallery y Soho20 Chelsea)

Chicago, Illinois, USA (Koehnline Museum of Art)

St Louis, Missouri, USA (termino hace pocos días en el Foundry Art Center)

Silver Springs, MA, USA

Francisco, CA, USA

Berlin, Alemania

Birmingham, Inglaterra

Osaka, Japón

Noumea, Nueva Caledonia

La exposición “Voyage, voyage” que de momento se presenta en Alkmaar, Holanda con un pequeño grupo de artistas viajará a Enschede, Holanda (julio-agosto del 2015) y en enero del 2016 a Aachen, Alemania.

-¿Cómo es que despegó su carrera en Corea del Sur?

Yo creo fielmente en la frase de Winlow Hemer: “Lo que llaman “SUERTE”, es lo que ocurre cuando la preparación y la oportunidad se encuentran y se complementan”. Yo me preparé mucho, toda la vida, y Corea me ha abierto las puertas. En parte por mi decisión de mantenerme honesta en cuanto al mensaje que quiero expresar a través de mi obra. Alguien que me ha apoyado y que, de acuerdo a sus palabras, valora ese mensaje honesto es Myeong-seo Lee, la directora de Praum Gallery (previamente conocido como Soohohrom Busan Gallery). Ella visitaba mis exposiciones a menudo hasta que un día me invitó a exponer en su galería y ya tenemos 2 anos colaborando. La relación con la galeria Bellarte es también muy estimulante ya que la curadora, Sra. Sandra Rodriguez, entiende mi discurso. Son mujeres muy profesionales y con un alto nivel de empatía, así es que aprecio mucho que hayan expuesto mi obra en Diciembre del 2014 en el Hangaram Museum (Seoul Arts Center) en el Ibero-American Art Fair. A su vez tengo contacto con curadores en el exterior cuyo trabajo a menudo se enfoca en arte como activismo y que me invitan a exposiciones colectivas.

Tengo una educación previa en Mercadeo y experiencia en Gerencia de Proyectos y creo que esto me ha ayudado enormemente para lograr un poco de equilibrio profesional que el artista plastico requiere el dia de hoy.

-Háblenos, por favor, de los pilares de su arte, su filosofía artística, sus inquietudes, todo ello que quisiera comunicar al mundo a través de su trabajo?

Para mi es importante que el arte lleve un mensaje, en mi caso es sobre temas que me inquietan o desvelan como ser humano. La impresión ha adquirido una presencia más fuerte en mi obra en los últimos tiempos pero veo a la impresión, el cual es un proceso muy complejo, como un compañero con mis pinturas, dibujos e instalaciones. La impresión involucra repetición y para mí hay como un poder espiritual o meditativo en el acto de repetición, es como decir un mantra o una oración. Para mi el espacio que creamos dentro de nosotros mismos como artistas es lo más importante, es lo que nos acerca al infinito, lo que me recuerda uno de los libros que más me influyó de niña: Juan Salvador Gaviota. Para crear ese espacio la meditación y el caminar a solas son indispensables para mí.

Trato de no caer en la trampa de reconocimiento sino en concentrarme en hacer lo que me hace feliz y crear mi obra sin temor a lo que otros piensen. No digo que el temor no exista, pero cuando dudo trato de preguntarme ‘¿qué haría si no tuviera miedo?’ y entonces lo hago y generalmente es una obra bien recibida. Al comienzo esto me fascinaba, luego al darme cuenta de que funciona positivamente lo he convertido en parte de mi filosofía de trabajo.

El arte me ha dado un medio de libertad de expresión que, para mí, sería imposible de adquirir a través de la palabra. A su vez, reflecciono que, como artistas, sucede que a veces inspiramos o tocamos otras vidas, instintivamente o inconscientemente, ya sea través de una obra, su mensaje o a través de ciertas cualidades que nos caracterizan como artistas o como seres humanos.

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