El término “hispano”: Historia, evolución y contexto

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puentehipanidadPor Montserrat Piñeiro
Fotografía por Lasse

Los vocablos “hispano” e “hispánico” derivan de la palabra Hispania, que era el nombre con el que los fenicios denominaban a la península ibérica y que los romanos latinizaron.

Durante el medioevo, los reinos cristianos peninsulares eran denominados como un conjunto llamado Hispania o España. Dicha designación cayó en desuso en la región que hoy conocemos como Portugal tras la segunda independencia en el siglo XVII. Sin embargo, continuó para España, nombre que abarcaba igualmente los territorios de ultramar.

De acuerdo a la definición de la Real Academia de la Lengua Española, actualmente la palabra “hispano” designa lo perteneciente o relativo a Hispania, lo relativo a las naciones de Hispanoamérica, así como a los habitantes de los Estados Unidos de América que sean originarios de alguna de estas naciones.

Historia para entender el origen

Mientras Hispanoamérica formó parte de España (recibiendo el nombre de América Española), el vocablo “hispano” era utilizado para designar en conjunto el reino, a pesar de que existiese una diferenciación racial dentro del Nuevo Mundo.

Después de la independencia de Hispanoamérica, este siguió siendo el nombre con el que se designaban tales territorios tanto por sus nacionales como por terceros extranjeros. Un sinónimo del vocablo “hispano” para referirse a Hispanoamérica, surge por creación de un embajador francés, a finales del siglo XIX: el término “Latinoamérica” y “latino”, con el objetivo de separar emocionalmente a los países independizados de España y beneficiar los intereses galos en América.

Anteriormente el uso correcto del vocablo “latino” era exclusivo para referirse a la zona del Imperio Romano del Latio, donde se ubicaba Roma y a esa misma región actualmente, y que englobaría gran parte de la península itálica a excepción del norte (que fue una conquista romana a los celtas), haciendo el término “latino” referencia a la ciudad de Roma, a esa zona del Imperio, el Latium y a su lengua: el latín.
En nuestros días es recurrente la designacion “América Latina” y debido a la inmigración masiva de españoles en distintas etapas de la historia, el vocablo “hispano” se refiere a los moradores de ascendencia española, excluyendo a personas de estirpe portuguesa, francesa o de linaje africano o amerindio.

Nótese que la palabra Hispanoamérica es frecuentemente usada por los ibéricos mientras que la designación América Latina es de mayor uso entre los propios países del continente descubierto por Colón.

Pero…

Es importante mencionar que desde una perspectiva histórico-geográfica, los portugueses y lusófonos, en general, sí son hispanos debido a que habitan el territorio de la antigua provincia de Lusitania (que abarcaba partes de lo que hoy se conoce como España, cuya capital era Augusta Emérita, -hoy conocida como Mérida- , así como la parte norte de Portugal que no pertenecía a esa provincia) y que formaba parte de la Hispania romana. Inclusive el Reino de Portugal se muestra como una sección del anterior Reino de Asturias durante la Reconquista y con reasentamientos desde Galicia. Por ello es que podrían ser considerados dentro del término hispano.

Concepción del término en otras latitudes

En los Estados Unidos de América se utiliza la palabra “hispano” para referirse a toda persona cuya lengua materna sea el español, sin hacer diferencia de raza, nacionalidad o grupo étnico.

La denominación “hispano” conserva muchas connotaciones españolas, sin embargo los filipinos no se incluyen dentro de la clasificación hecha por los anglo-estadounidenses. Los hispano-filipinos pertenecen a una denominación iniciada o creada por los mestizos de origen novohispano y español de los filipinos, ya que durante la Colonia, el centro administrativo de Filipinas era el Virreinato de Nueva España (México), haciendo uso del término “hispano”. Debido a que la mayoría de migrantes filipinos que arriban a los Estados Unidos hablan inglés y son escasos los individuos que utilizan el español para comunicarse, independientemente de si llevan nombre o apellido español, serían hispanos sólo los que portan raíz española parcial o totalmente para los anglo-estadounidenses, aunque sí podrían considerarse hispanos por sus origenes y como antiguas provincias ibéricas, incluidos también los guameños y marianos del norte. También comprenderían a los ciudadanos de los Estados Federados de Micronesia y Palaos; los hispanoparlantes o lusoparlantes de regiones de Asia y África: Indonesia, India, China, Angola, Cabo Verde, etcétera, al igual que la descendencia de los judíos españoles que viven en cualquier punto del globo terráqueo, quienes también entrarían en la clasificación de “hispanos” (aunque las personas de origen judío prefieren ser llamados “sefardíes”, gentilicio de Sefarad, el nombre hebreo de España).

Dato curioso

Anteriormente, en el censo estadounidense se utilizaba la denominación “hispano” como un grupo racial dentro de un índice discriminativo de categorías en la que se incluían blanco, negro o amerindio. En nuestros días, los censos de dicha nación incluyen el término “hispano” dentro de una categoría independiente: la de etnia, la cual detalla si el individuo es procedente de un país donde la mayoría son hispanohablantes. De tal manera es necesario especificar tres categorías: raza, etnia e idioma materno.

Montserrat Piñeiro Guerrero

Poseedora de nacionalidades mexicana y española, y plenamente identificada con ambas culturas. Licenciada en Gastronomía por la Universidad del Claustro de Sor Juana, fue acreedora de una beca para cursar una especialización en Gestión y marketing hoteleros en el Liceo Hotelero de Monte-Carlo. Realizó una maestría en la Universidad de ciencias sociales en la facultad de Ciencias Políticas en Toulouse, Francia y regresó a México para colaborar en revistas como Protocolo, Catadores, Suite01, Mujer ejecutiva, A pie y Clubest. Su pasión por escribir la combinó con su profesión de gastrónoma, participando en proyectos en los que arte, gastronomía, economía y administración se conjugaban, experiencias que la trajeron por motivos laborales a Corea donde conoció a su esposo. A mediano plazo su sueño es ser directora de uno de los Global Village Center.

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