Gimnasios públicos: salud al alcance de todos

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gimnasios“Quedan descartados los pretextos como no tener dinero y mucho menos el no tener tiempo, ya que las 24 horas las instalaciones están a disposición de quienes las requieran (aunque en invierno sea sólo para los valientes)”.

Por Montserrat Piñeiro

En cada barrio de Corea, ya sea en la capital o en la provincia, hay al menos un parque y en dicha área por lo regular encontramos instalaciones para realizar ejercicios: estiramientos y flexiones, abdominales, levantamiento de peso y giros. Los equipos son fijos y el 95 por ciento de los mismos se encuentra en buen estado, (digamos que casi perfecto para evitar generalizar aquellos que no hemos visto a detalle):  perfectamente aceitados, pintados y con los requisitos básicos de seguridad cubiertos. Cabe aclarar que los ciudadanos no atentan contra los mismos pintándolos, rayándolos ni destruyéndolos, a decir verdad esperemos que sea más por iniciativa propia que por las altas multas que se imponen a quien atenta contra la infraestructura pública.

Pero bien, además de admirarnos el óptimo estado de estos gimnasios al aire libre, lo que nos ocupa en este artículo es la importancia de estos sitios para la sociedad coreana. Ciertamente aunque en Corea del Sur no existe la seguridad social gratuita y por ende ello no implica un gasto para las autoridades, el gobierno se preocupa y ocupa del bienestar físico y mental de la población y pone al alcance de todos la oportunidad de ejercitarse.

Objetivos

A simple vista podemos determinar que las máquinas de ejercicio que existen en los parques no tienen por fin lograr una musculatura voluminosa ni un cuerpo escultural sino de forma precisa el fortalecimiento de articulaciones, músculos y huesos así como el mejoramiento de los aparatos cardiovascular, respiratorio y circulatorio, evitando enfermedades degenerativas como artritis, osteoporosis, arterioesclerosis, diabetes, hipertensión y fallas psicológicas como depresión y ansiedad por falta de actividad física (recordemos que se liberan endorfinas cuando se hace ejercicio y se recomieda a pacientes con carácter violento o con tendencia a sufrir paranoia, esquizofrenia y otros desordenes mentales el ejercitarse).

Igualmente el gobierno contempla beneficios tales como el favorecimiento de un sueño reparador, la liberación de toxinas, la estabilización de la columna vertebral, la mejora en el aprovechamiento de nutrientes, el fortalecimiento del sistema inmunológico, incrementar el rendimiento cerebral, garantizar un correcto funcionamiento del aparato digestivo y auxiliar evitando malos hábitos como tabaquismo y alcoholismo.

En adición a ello quedan descartados los pretextos como no tener dinero y mucho menos el no tener tiempo, ya que las 24 horas las instalaciones están a disposición de quienes las requieran (aunque en invierno sea sólo para los valientes).

Aeróbicos

Puede parecernos también curioso el observar en sitios como el Seoul Grand Children’s Park o a orillas del río Han, a instructores de ejercicios aeróbicos que al ritmo de la música dirijen a grupos de mujeres quinquagenarias y sexagenarias que arriban puntualmente a la cita y que con energía y coordinación ejecutan los pasos que se les muestran. Es remarcable que no veamos a muchas personas de esta edad en otros países en tan buenas condiciones ni realizando este tipo de actividades, y qué pena porque al verlo, aunque nos cause gracia, estaríamos encantados de que cuando alcancemos esa edad, en nuestros países se ofrecieran actividades de este tipo para tener un pretexto para salir de casa después de jubilarnos, no tener que gastar un céntimo, ejercitarnos, despejarnos y olvidarnos de la mecedora y del televisor.

Montserrat Piñeiro Guerrero

Poseedora de nacionalidades mexicana y española, y plenamente identificada con ambas culturas. Licenciada en Gastronomía por la Universidad del Claustro de Sor Juana, fue acreedora de una beca para cursar una especialización en Gestión y marketing hoteleros en el Liceo Hotelero de Monte-Carlo. Realizó una maestría en la Universidad de ciencias sociales en la facultad de Ciencias Políticas en Toulouse, Francia y regresó a México para colaborar en revistas como Protocolo, Catadores, Suite01, Mujer ejecutiva, A pie y Clubest. Su pasión por escribir la combinó con su profesión de gastrónoma, participando en proyectos en los que arte, gastronomía, economía y administración se conjugaban, experiencias que la trajeron por motivos laborales a Corea donde conoció a su esposo. A mediano plazo su sueño es ser directora de uno de los Global Village Center.

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