La sociedad multicultural en Corea: realidad incómoda

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Mundo“Lo verdadero es que hoy existe una presencia extranjera numerosa en Corea que demanda atención del gobierno y de los ciudadanos”.

Por Eduardo Luciano Tadeo Hernández

Si la máxima “nada une más que un enemigo común” es verdadera, en la historia de Corea se encuentra su mejor ejemplo. Víctima de invasiones extranjeras, la comunidad coreana desarrolló un sentir de repulsión –aunque también de síndrome de Estocolmo- por quienes planeaban profanar su suelo, su tierra y sus mujeres. La invasión mongola en el siglo XII, las invasiones Hideyoshi en el siglo XVI, los intentos de potencias europeas –como Francia- de forzar a Corea a la apertura religiosa y comercial, la ocupación japonesa o una experiencia más contemporánea como la ocupación estadounidense… Todas han contribuido para crear un estado de unidad colectiva en donde el no ser es el origen del nacionalismo -a veces chovinista- que expresan los coreanos.

Este breve recuento de invasiones no justifica el carácter discriminador de algunos coreanos en el siglo XXI, pero sí explica, en parte, al menos, de dónde surge la sospecha dentro una sociedad que ha sido convertida en víctima por sus victimarios. El haber vivido la catarsis de esa condición y evolucionar hacia una sociedad que se antoja exitosa, tecnológica y organizada es el hecho que enorgullece más a los coreanos, a tal grado de considerarse más capaces que otros miembros del noreste asiático y aún más del sudeste de la región. Sin embargo, independientemente de la falsedad o no de esa súper capacidad, lo verdadero es que hoy existe una presencia extranjera numerosa en Corea que demanda atención del gobierno y de los ciudadanos.

Orígenes de la multiculturalidad en Corea del Sur

En el 2012, según información de Statistics Korea, la migración internacional –entradas y salidas del país- en la República de Corea apenas alcanzó las 7000 personas, siendo la cifra más baja desde el 2006. A excepción de esta condición la cifra de residentes extranjeros es bastante importante. La estimación para el 2013, por ejemplo, era más o menos de un millón de habitantes.

Poco más de un millar de extranjeros cara a cara con 50 millones de coreanos es una cifra que tendría que despertar interés en el gobierno y la sociedad coreana. Debería tenerse presente que un número no puede reflejar la complejidad y la dificultad que supone la búsqueda de la integración, respetando y no absorbiendo, de la diversidad cultural que otorga la presencia de extranjeros. Tampoco explica per se la razón por la que más y más emigrantes llegan a Corea del Sur.

   Algunas de las causas del incremento de la población extranjera son las siguientes:

  • La mano de obra barata. En la teoría del sistema mundo, como en la perspectiva del estructuralismo histórico existe una premisa sobre la economía global y el incremento en la participación de un mayor número de personas en el mercado laboral internacional. En esta lógica de la división del trabajo, en Corea del Sur la población local ha decidido dejar de lado lo que se conoce como trabajos 3D (Difficult, Dirty, Dangerous, en inglés), siguiendo un patrón semejante a los países desarrollados. La consecuencia ha sido la importación de mano de obra proveniente de países del sudeste asiático.
  • La educación. Corea del Sur se ha vuelto una sociedad atractiva en términos educativos. Cada vez más estudiantes de diversas regiones del mundo deciden elegir como destino Corea, país que ha buscado promoverse como una sociedad del conocimiento capaz de ofrecer una experiencia educativa de excelencia. Además, la demanda de profesores internacionales en las escuelas –en niveles básicos y superiores- ha impulsado este ímpetu migratorio.
  • El caso surcoreano es distinto a muchos otros: hay más hombres que mujeres. Si a este fenómeno se le suma el hecho de que la mujer se prepara más y tiene menos hijos y, por tanto, su elección de esposo es más rigurosa, entenderemos porqué hay un problema de discriminación hacia los hombres coreanos del campo. Las mujeres coreanas no quieren casarse con hombres que trabajen en actividades primarias y, entonces, no les queda más opción que buscar a una mujer asiática aunque no coreana. Éste es el fenómeno de la feminización de la migración en Asia.

La causa de esta presencia extranjera parece ser producto de la evolución y las necesidades de la propia sociedad surcoreana. Si esta lógica es correcta, el gobierno y su sociedad deben resolver los asuntos relacionados con la migración internacional que sus políticas y su sociedad han propiciado. El extranjero debe ser considerado no como la otredad en el sentido de ser un no coreano, sino como la otredad en la idea de formar parte de un país multicultural. Hoy, el número de matrimonios internacionales aumenta y en consecuencia también lo hace el número de hijos de un padre o madre coreano y un padre o madre extranjero. La sociedad multicultural no es el problema, evidentemente, es parte de la solución.

Respuestas  a la multiculturalidad

Sería poco sensato aseverar que el tema no ha recibido interés alguno entre los coreanos y el gobierno. Lo cierto es que en el último lustro la consciencia sobre esta situación ha incrementado, trayendo consigo diversas respuestas de distintos actores. Los académicos, por hacer una referencia, han invertido esfuerzos en reflexiones en torno al problema. Ji-Hyun Ahn, académica surcoreana residente en Estados Unidos, realizó un buen estudio sobre el aspecto discursivo del multiculturalismo en Corea, prestando especial atención al discurso de la prensa.

La profesora Ahn logró analizar cómo a través del tiempo el interés por el multiculturalismo había ido en ascenso, y lo mismo con la seriedad con la cual se había tratado. Uno de los descubrimientos más importantes fue que a partir del 2005 las publicaciones utilizando el término aumentaron, con tal trascendencia que para el 2006 ya se hablaba inclusive de familias multiculturales. Descubrió en su estudio tres connotaciones de la palabra multicultural: multi-raza, minorías y diversidad. La primera conlleva un aspecto más bien relacionado con el ser coreano –desde el aspecto de la homogeneidad étnica- y la necesidad de reconocer a una sociedad en donde los trabajadores, norcoreanos y los matrimonios internacionales están a la orden del día; la segunda se refiere a los grupos que carecen de poder en la sociedad: mujeres, trabajadores, comunidad homosexual, etc.; la tercera tiene que ver con cuestiones relacionadas con el mercado y temas corporativos, en las cuales las empresas multinacionales han entendido que un equipo diverso les garantiza una buena participación en el mercado global.

No todo ha quedado en discurso, el gobierno de la república ha implementado y planea aumentar programas de apoyo a la multiculturalidad.  En el 2013, la Ministra de Equidad de Género y Familia, Cho Yoon-Sun, aseguró que incrementarán en 1400 el grupo de personas encargadas de prestar acompañamiento a los niños de familias culturales en edad de entrar a la escuela primaria. Además, aumentarán los servicios de educación pre-matrimoniales a extranjeros, expandiéndolos a Uzbekistán y Camboya, sumándolos a los ya existentes en Vietnam, Filipinas y Mongolia. Otro de los planes con gran importancia es la capacitación de la población en general, la policía, funcionarios de guarderías y soldados,  a fin de lograr concienciarlos sobre la diversidad cultural.

El gobierno durante la gestión de Park Geun-Hye ha respondido a la situación de las familias multiculturales. El éxito o no de sus políticas y de la realidad surcoreana debe ser juzgado en primera instancia por los sujetos meta: los extranjeros. A propósito de toda esta cuestión existe el caso emblemático de la Sra. Jasmine Lee.

Fenómeno multicultural en la política coreana

La Asamblea Nacional de Corea es por naturaleza el órgano legislativo en donde los intereses ciudadanos se representan. Bajo esta lógica trabaja Jasmine Lee, mujer que durante el gobierno de Park Geun-Hye ha sido un pilar en los asuntos relacionados con las familias multiculturales. Su historia de vida explica la peculiaridad de su caso. La Sra. Lee es originaria de Filipinas, pero en 1998, tres años después de casarse con Lee Dong-Ho, recibió la naturalización.

Jasmine ha participado en la sociedad coreana de manera constante: como activista, presentadora de televisión y actriz. Pero, en 2011 se convirtió en la primera mujer naturalizada en ser contratada para trabajar en el gobierno de Corea. En el 2012, fue la primera persona no coreana, étnicamente hablando, en llegar a la Asamblea Nacional representando al partido Saenuri.

Según Lee, su presencia en la legislatura muestra que la sociedad está cambiando y a nuestro modo de analizar la situación, estamos en total acuerdo con ella, y nos lleva  preguntarnos hasta cuándo será Jasmine la excepción y si esto repercutirá en el cambio de conciencia en los coreanos. Hay que recordar que no todos recibieron la noticia de su investidura como legisladora de la mejor manera. Hubo actitudes agresivas y recalcitrantes a la hora de aceptar la realidad multicultural que Corea del Sur vive hoy.

El caso de esta mujer es excepcional. Habrá que buscar casos similares y observar de cerca las ideas sobre los extranjeros en Corea del Sur. Los coreanos deben comprender que la premisa de una nación mono-étnica es caduca y que necesitan abrazar otras formas de ser coreano. Los extranjeros que viven hoy en Corea no son herederos de Hideyoshi ni quieren conquistar Corea, son tan sólo personas en busca  de nuevas oportunidades de vida.

Eduardo Luciano Tadeo

Estudió Relaciones Internacionales con especialidad en Derecho Internacional en la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla en México. Después de realizar un intercambio en la Universidad de Corea, el interés por la cultura, la política y las relaciones internacionales del país, lo llevaron aplicar por una beca, la cual le fue otorgada, para cursar estudios coreanos en la Universidad de California-Los Ángeles. Cursó la Maestría en Estudios de Asia y África en el Colegio de México con especialidad en Corea. En 2012, presentó ponencias en la Tercera Conferencia de Estudios Coreanos en México, en el XII Congreso Internacional de la Asociación Latinoamericana de Estudios de Asia y África y el XXVI Congreso Anual de la Asociación Mexicana de Estudios Internacionales. En el mismo año recibió apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología en México para realizar una estancia de investigación en Corea del Sur.

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