Pequeños Budistas: Los Niños Monje del Templo Haein

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Pequeños budistasTexto original de Kathryn Blessing

Traducido por Lilian Florian

Fotografía por Joe Wabe

Agradecimiento especial a Young-im Kim

Tanto en Corea como en España y Latinoamérica, la familia es aún considerada el núcleo más importante de la sociedad. Si bien con la modernidad la estructura familiar se ha vuelto bastante flexible y por ende puede estar conformada por madre y abuelos, padre y abuelos o solamente uno de los padres, la base familiar se considera indispensable en el desarrollo psicológico de un individuo y en el papel que desempeñará en la sociedad.

Los niños monje del templo Haein en Jangseong son una familia inusual pero al fin y al cabo una familia. Por varias razones, los padres de estos niños le han dado la custodia de sus hijos al monje responsable del templo Haein. Aunque la mayoría son varones, hay tres niñas viviendo en este grupo de 20 personas. El monje principal, Venerable Munhak, es su único cuidador y no recibe dinero del gobierno por su trabajo porque él ha adoptado a estos niños como sus hijos. Él es su padre, así como también su madre, y los niños son hermanos y hermanas los unos de los otros. En pocas palabras, el templo no es un orfanato, es un hogar.

La edad de los jóvenes monjes va de los 3 a  los 18 años. Ellos asisten a una escuela pública cercana y viven juntos en el templo. En invierno, ellos duermen en el templo para mantenerse calientes, pero también tienen un dormitorio de dos pisos donde comen y estudian. Se levantan juntos cada mañana antes de las 5 a meditar y a leer las enseñanzas del Sutra del Diamante. También son visitados una vez al mes por Young-im  Kim, la fundadora de Korean Organization of Natural Approach (KONA) Storybook Center (en español: Centro de Libros de Cuentos de la Organización Coreana del Método Natural) en Gwangju. Ella lleva a un pequeño equipo de voluntarios, quienes ayudan a los monjes a mejorar su inglés como parte del programa “Lectura extensiva”. Cuando son mayores, los monjes pueden seguir con su formación, estudiando en una universidad o buscando un trabajo secular.

Cuando Kim visitó el templo por primera vez hacia 10 años, el monje principal y los niños estaban viviendo en una tienda de acampar. A través de donaciones generosas y otras formas de compasión, las instalaciones han sido ampliadas considerablemente para que los niños monje vivan una vida muy parecida a la de sus compañeros de la escuela pública. Ellos juegan entre ellos durante su tiempo libre, lo cual puede incluir jugar con una pelota de baloncesto o hacer una “molotera” de niños siendo niños. Los mayores generalmente se aíslan de los demás, pero aun así, ellos cuidan y se ocupan de sus hermanos menores. Los niños pequeños lloran, los adolescentes dan problemas, y los mayores protegen; son una familia grande pero muy normal.

El templo siempre agradece a las personas que han llegado a sus vidas y por todo lo que han recibido. La familia, sin importar su forma, tamaño, constitución o funcionalidad, es el más bello regalo que se nos ha dado. Aunque la familia del templo Haein puede tener una composición familiar no tradicional, ellos ofrecen amor y apoyo el uno al otro como nosotros los recibimos de los nuestros.

Donaciones de dinero o comida pueden ser enviadas directamente al monje a la cuenta del Banco Nonghyup (논협), número de cuenta: 645025-51-013693 o a la oficina postal (우체국), cuenta de banco: 502245-01-000216, titular de cuenta bancaria: Haeinsa (해인사). Ropa, especialmente calcetines gruesos, guantes, manoplas y sombreros, puede ser llevada por Kim cuando ella visite el templo. Puede contactarla, escribiéndole a konacenter@gmail.com.

 

Little Buddhas: The Child Monks of Haein Temple

By Kathryn Blessing

Photograph by Joe Wabe

Special thanks to Kim Young-min

The holiday season tends to conjure up thoughts of home and comfort for those who celebrate. These thoughts manifest in different ways for everyone, but family is a common theme.

The child monks of Haein Temple in Jangseong are an unusual family. For a variety of reasons, the parents of these children have given them to the head monk at Haein Temple for safekeeping. Though predominantly male, there are three girls living amongst the group of 20. The head monk, Venerable Muhak, is their sole caregiver, and receives no money from the government for his work, because he has adopted these children as his own. He is their father as well as their mother, and the children are each other’s brothers and sisters. The temple is not an orphanage and you may not go there to adopt a child; it is a permanent home.

The young monks range in age from 3 to 18. They attend a normal public school nearby and live together on the temple grounds. In winter, they stay warm by sleeping in the temple, but they also have a two-story dormitory where they eat and study. Together they wake up every morning before 5a.m. to meditate and read teachings from the Diamond Sutra. They also are visited once a month by Kim Young-im, founder of the Korean Organization of Natural Approach (KONA) Storybook Center in Gwangju. She brings with her a small team of volunteers who help the monks improve their English skills as part of the Extensive Reading (ER) program. When they are old enough, the monks may continue with their education by going to university or seeking employment at a secular job.

When Kim first visited the temple 10 years ago, the head monk and children were living in a tent. Through generous donations and other forms of compassion, the facilities have since expanded dramatically, so that the child monks live a life with many similarities to their public school peers. They play with each other during free time, which may entailplaying with a basketball or a “dog pile” of boys being boys. The older kids generally keep to themselves, but they still look after and care fortheir younger siblings. The young children cry, the adolescents make trouble and the older ones brood; they are a very large but very normal family.

This time of year offers a period of reflection, so the temple gives thanks to the people who have found their way into their lives and for everything they have received. Family, no matter its shape, size, make-up or functionality, is the most beautiful gift we have been given. While Haein Temple may not have a non-traditional family arrangement, they offer each other the love and support we each receive from our own.

Donations of money or food can be sent to the monk directly at 농협 645025-51-013693  or 우체국 502245-01-000216 예금주해인사. Clothes, especially warm socks, gloves, mittens and hats, can be taken by Kim when she visits the temple. Contact her at konacenter@gmail.com.

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