Arte en Seúl (II): “La energía de la calle” (Kim B. Ra Solo Exhibition)

Share Button

Por Adrián Tomás Samit // Fotografías cedidas por Kim Bora.

Como toda metrópolis Seúl cuenta con un gran número de galerías de arte que recorren la ciudad a los dos lados del río Han. Si nos informamos bien, cada semana podemos asistir a alguna inauguración o algún evento con performance. El pasado septiembre Kim Bora, a quien entrevistamos en Revista Ñ, tuvo una nueva exposición. Fuimos y conversamos con ella.

La energía de la calle: Kim B. Ra Solo Exhibition

Os presentamos a Kim Bora hace unos meses aquí, en Revista Ñ. En aquel momento, la artista estaba completamente sumergida en la preparación de sus últimas exposiciones. Un trabajo intenso y descomunal que ha dado como resultado una exposición de más de veinte piezas que combinan la pintura y el arte textil, y tienen como eje temático el viaje, las relaciones personales y los sentimientos de la artista en un mundo que más que rodearla intenta consumirla. La galería Giotta, ubicada en Gahoe-dong, entre Gyeongbokgung y el pueblo hanok de Buchón, es una antigua casa tradicional coreana restaurada y con unas vistas magníficas. Las componen cuatro salas que combinan tradición con modernidad y naturaleza con urbanismo, una síntesis de lo que es Seúl y que le venía como anillo al dedo al trabajo de Kim Bora.

En la primera sala, con una terraza que ofrece una delicada luz natural, se ubican la pieza central de la exposición, un autoretrato de la artista en forma de silueta  contrayéndose consigo misma. Sin rostro, una figura entre el azul y el verde (cielo y tierra) rodeada por una ciudad contorneada de un apagado color marrón. El cuadro, como gran parte de la obra de Kim Bora, tiende puentes entre el expresionismo y la abstracción para hablarnos del individuo que intenta escapar de un lugar donde no tiene identidad, que busca la felicidad bajo la (o)presión. Esta figura la encontramos en otras piezas mutando de color en función del estado de ánimo que quiere expresar la artista.


Otro elemento con el que Kim Bora se identifica es el sombrero, protagonista de muchos de sus cuadros. Un alter ego que aumenta las concomitancias entre el espacio y la persona/personaje. El sombrero como objeto que puede transfigurar una identidad, como objeto que puede salir volando si soplan nuevos vientos, o como refugio. Lo podemos encontrar retratado como si de una persona se tratara, en primer plano y con un fondo neutro, o lo podemos encontrar dentro de un paisaje en el que se ha perdido o puede que haya sido abandonado: una playa, una calle, una estepa…

La ciudad es el otro componente que configura el último trabajo de la artista. La ciudad representada de dos maneras diferentes: como un hogar tradicional y acogedor, pequeñas casas con tejado bordadas de colores cálidos y agradables y fáciles de identificar como tal; o como grandes bloques de edificios sin ventanas, casi rectángulos abstractos de colores fríos y opacos ajenos a toda condición de humanidad. Entre ellos se mueve Kim Bora, la energía de la calle que busca una identidad entre cactus y azulejos.

Adrián Tomás Samit

Licenciado en Comunicación Audiovisual y con un master en cine documental, desde 2012 colabora con diferentes magazines digitales escribiendo principalmente en la sección de cine y cultura reportajes, entrevistas, críticas, reseñas, etc. Creador y administrador de contenidos de "Stroszek. Blog de cine", dedicado al cine de autor. Ha publicado en diferentes revistas especializadas y capítulos de libros. También ha realizado varios documentales en España, Alemania y Corea del Sur.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *