Asturias, la España secreta

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Asturias, la España secreta“La música está considerada una de las más variadas y ricas de España, y es uno de los elementos más importantes del patrimonio asturiano”.

Por Daniel Ramos Sánchez

Piense en todo lo que cree saber sobre España: El calor cayendo sobre un pueblo de casas blancas en medio de una llanura quemada por el sol, bailarines girando con el sonido de música flamenca, paellas a la orilla del Mar Mediterráneo, palacios de un reino musulmán perdido…

Ahora olvídelo. Está a punto de entrar en Asturias. Cuando cruce el túnel que pasa por debajo de las montañas dejará detrás todo esto y, tras salir de un banco de niebla, le recibirán valles alpinos, bosques antigua de hoja caduca y colinas intensamente verdes. El Principado de Asturias, encajado entre montañas nevadas y un mar duro y salvaje, es el primer lugar que cualquier español nombraría si le preguntasen por la región más hermosa de su país. Y es, al mismo tiempo, un tesoro bien guardado, apenas visitado por el turismo extranjero, pero que cuando se conoce, produce una pasión sólo superada por la que sienten sus habitantes: un pueblo enamorado profundamente de su tierra.

Asturias, se dice, es una isla que flota en esa porción del Océano Atlántico que los españoles llamamos Mar Cantábrico. Su paisaje, incluyendo también sus montañas y valles de aspecto suizo, se parece más al de las Islas Británicas que al de la mayor parte de España. No sólo eso, aquí oirá gaitas en lugar de guitarras flamencas, verá en su cocina muchas similitudes con la de Bretaña o Normandía en Francia, y su clima de lluvias y brumas le recordará al de Inglaterra. Existe una leyenda en Irlanda, confirmada por la arqueología, que dice que los primeros habitantes de la isla provienen de esta costa. En cualquier caso, su naturaleza y su cultura están más cercanas a las de los pueblos del Atlántico Norte que a los del Mediterráneo.

Una cultura singular

Esta situación, cerrada al resto España y al mismo tiempo abierta al mar, ha sido importante para su historia. Todos los pueblos que entraron en la Península Ibérica tuvieron dificultades para conquistar esta región, especialmente los musulmanes. Esto permitió que Asturias fuese un reino independiente durante los siglos VIII y IX, una época en la que desarrolló un tipo de arte único que mezclaba influencias romanas, celtas, germánicas, bizantinas y orientales: el prerrománico asturiano. El prerrománico produjo obras en distintos campos artísticos de una elegancia y proeza inéditas en un reino aislado durante los siglos anteriores a los grandes estilos medievales. Con los siglos este pequeño reino creció, se unió con otros aparecidos después de él, lo que dio origen a España como estado nación. Asturias es en el imaginario español una palabra con connotaciones de tierra antigua, mítica y, sobre todo, maternal: la Madre Asturias.

En efecto,  al igual que una anciana, Asturias guarda leyendas. Los bosques y la lluvia dieron a Asturias una rica mitología particular de orígenes atlánticos. Las historia de trasgos (duendes del hogar), xanas (ninfas del agua), cuélebres (dragones con aspecto de serpiente guardianes de tesoros), nuberos (dioses de las nubes) y otros seres se contaban en las mismas aldeas donde se iluminaban calabazas en Todos los Santos y se adornaban las fuentes las noches de San Juan para las xanas que cambiaban a sus bebes por niños humanos.  Asturias es una tierra de bosques donde los árboles más antiguos sirven para marcar los lugares de reunión, la situación de las iglesias o dar identidad a los habitantes de una ciudad ¾en estos bosques viven la mayoría de los poco osos pardos que se conservan en España.  También es una tierra de colinas verdes, productora tradicional de leche, que cambia al toro bravo español por la vaca, mansa y casi sagrada. Y, por supuesto, una tierra de marineros, con acantilados que cortan dramáticamente el mar resistiendo al viento, y pueblos pesqueros que cuelgan sobre el abismo del océano. Las montañas llegan al borde del mar y desde las playas y estuarios se ven cumbres cubiertas de nieve. Asturias, por cierto, tiene el mayor porcentaje de territorio natural protegido de España y su costa es la menos urbanizada de todo el país.

La cultura asturiana es mucho más que estas leyendas. Asturias tiene una cultura característica que se refleja en una lengua propia estrechamente emparentada con el español aunque actualmente bastante minoritaria. La música está considerada una de las más variadas y ricas de España, y es uno de los elementos más importantes del patrimonio asturiano. Las condiciones climáticas y la abundancia de bosques han creado formas arquitectónicas propias, como las galerías (balcones cerrados de madera) o los hórreos (graneros de madera sobre pilares). Y también ha influido en la forma de vestir, como las madreñas, unos zuecos que aún se usan en el campo. Pero no sólo hay cultura tradicional. El Festival Internacional de Cine de Gijón es conocido como el “Sundance europeo” en recuerdo del prestigioso festival de cine independiente que se celebra en esta ciudad de Estado Unidos. Oviedo celebra todos los años los Premios Príncipe de Asturias, un acontecimiento en el que el heredero de la corona española entrega distinciones a miembros de la elite científica internacional, jefes de estado, artistas legendarios, escritores de fama y otras figuras de alto nivel. Durante una semana se ofrecen conferencias y actos en una reunión única de talento impensable en una ciudad de ese tamaño.

Una experiencia que entusiasma todos los visitantes es la comida. Asturias sustituye los cultivos mediterráneos como el vino, el trigo y el olivo por la manzana, el maíz y la leche. La variedad del paisaje asturiano hace que se consuma desde marisco hasta peces de río o caza, así como frutos del bosque, frutas y verduras de cultivo ecológico que se venden en los mercados de los pueblos. La sidra ¾vino de zumo de manzana¾ es la bebida más conocida de Asturias, con una cultura en torno a ella. Se consume en común, siempre entre varias personas, con un ritual que se sigue rigurosamente que incluye servir la sidra dejándola caer desde una botella levantada con un brazo por encima de la cabeza  a un vaso fino de cristal.

Más que naturaleza

Debido a sus depósitos de carbón y la energía que producen sus ríos, Asturias fue uno de los primeros lugares de España adonde llegó la Revolución Industrial. Esto introdujo de forma rápida y a veces violenta la modernidad en Asturias, haciendo crecer las ciudades y trayendo una visión del mundo distinta y nuevas vías de comunicación. Muchos asturianos dejaron el campo para trabajar en las fábricas y las minas, pero también otros emigraron a América en un gran éxodo del que pocos volvieron. De estos, los de más fortuna fueron conocidos como indianos. Los indianos importaron estilos arquitectónicos y contrataron a los mejores arquitectos de la época para construir grandes mansiones, así como escuelas e iglesias. Así, el art noveau y el art decó que trajeron produjo una nueva edad dorada del arte en Asturias que tuvo su reflejo tanto en las viviendas elegantes como en las fábricas y los barrios de obreros.

Gracias a este desarrollo industrial del pasado Asturias tiene una población elevada pero distribuida sobre todo entre tres ciudades que suelen encabezar las estadísticas de calidad de vida de las ciudades españolas. Oviedo, la capital, es reconocible por la hermosa torre de su catedral gótica. Esta ciudad universitaria tiene fama de elegante, limpia y aficionada a la música y las artes. Gijón y Avilés son ciudades tradicionalmente industriales. La primera es marinera, cosmopolita y amante de los placeres;  la segunda sorprende con su arquitectura y su conjunto urbano. Pero más allá, hay muchas Asturias: La oriental de los montes que caen sobre el mar; la occidental de los bosques interminables; la de la costa; la del interior.

Asturias es la prueba de que España es mucho más de lo que parece. España es un continente en miniatura que esconde en su interior lugares distintos como Asturias.  Otros lugares son la cabeza, pero Asturias es el corazón verde y norteño de España. El asturiano, aunque esté lejos de Asturias, nunca puede olvidar su tierra.

Para terminar, una curiosidad. ¿Sabía usted que en Asturias existen pueblos llamados Corea? En los años 50 se llamaban coreanos a los obreros que emigraban a Asturias desde otras partes de España. Eran tiempos en los que Corea aparecía con frecuencia en las noticias y el cine. A los obreros asturianos, esos recién llegados tan distintos a ellos, con una vida tan dura, les parecieron a los locales casi como venidos de la lejana Corea. Después, estos coreanos adoptaron ese nombre para sus propios barrios. ¿No es otra maravillosa sorpresa?

 

ASTURIAS, THE SECRET SPAIN

“Music is considered one of the most diverse and rich in Spain, and is one the most important elements of the Asturian heritage.”

By Daniel Ramos Sánchez

Photography by Holidays Asturias

Translated by Lilian Florian

Think in everything you believe to know about Spain: the sun setting over a town of white houses in the middle of a sunburned plain, dancers spinning at the sound of flamenco music, paellas at the shores of the Mediterranean Sea, palaces from a lost Muslim kingdom…

Now forget that. You are about to enter Asturias. When you cross the tunnel that passes under the mountains, you will leave all that behind; alpine valleys, old deciduous forests, and hills dominated by green will welcome you as you come out of a sea of fog. The Principality of Asturias, placed among snowy mountains and a rough and wild sea, is the first place any Spanish will name if they were asked for the most beautiful regions in their country. And at the same time, it is a very well-kept treasure, barely visited by foreign tourists, but when it is known, it produces a passion that is only exceeded by that passion its inhabitants feel: a people deeply in love of their land.

People say that Asturias is an island that floats in that portion of the Atlantic Ocean, what we Spanish call the Cantabric Sea. Its landscape, also including its Swedish looking mountains and valleys, is more similar to the British Isles than to most of Spain. Not only that, here you will hear bagpipes instead of flamenco guitars, you will see many similarities in its cuisine to that of Great Britain or Normandy in France, and its rainy and foggy weather will remind you of that of England. There is a legend in Ireland, confirmed by the archeology, which says that the first inhabitants of the islands come from this coast. In any case, its nature and its culture are closer to those of the North Atlantic people than to those of the Mediterranean.

A singular culture

This condition, being closed to the rest of Spain and at the same time open to the sea, has been important for its history. All the nations that entered the Iberian Peninsula had difficulties to conquer that region, especially the Muslims. This enabled Asturias to be an independent kingdom during the 8th and 9th centuries, an age in which it developed a type of unique art that mixed Roman, Celtic, German, Byzantine, and Oriental influences: the Asturian pre-Romanesque art. The pre-Romanesque produced works in various artistic fields of an unprecedented elegance and prowess in an isolated kingdom during the centuries before the great medieval styles. Over the centuries, this small kingdom grew and joined other kingdoms which appeared after it, which gave rise to Spain as a nation state. In the imaginary Spanish language, Asturias is a word with connotations of an old, mythical, and above all, maternal land: Mother Asturias.

Indeed, just like an elderly woman, Asturias holds legends. The forests and the rain gave Asturias a rich mythology, specifically on Atlantic origins. Stories of the trasgos (house-elves), the xanas (water nymphs), the cuélebres (snake looking dragons, guardians of treasures), the nuberos (gods of the clouds) and other beings were told in the same villages where pumpkins were illuminated in the All the Saints Day and fountains were decorated on the Saint John’s Night for the xanas who exchanged their babies for human children.  Asturias is a land of forests where the oldest trees serve to mark meeting places, to mark the churches’ condition, or to give identity to the inhabitants of a city—in these forests, most of the few grizzly bears that are preserved in Spain live. It is also a land of green hills, producer of traditional milk, which changes the angry Spanish bull for a cow, docile and almost holy. By all means, it is a land of sailors, with cliffs that dramatically cut the sea, resisting the wind, and fishing villages that are suspended over the sea abyss. The mountains reach the sea border, and from the beaches and estuaries, peaks covered of snow can be seen. By the way, Asturias has the greatest percentage of natural land protected in Spain and its coast is the least urbanized in the entire country.

The Asturian culture is much more than these legends. Asturias has a unique culture that is reflected in its own language, closely related to Spanish although currently used only by a minority. Music is considered one of the most diverse and rich in Spain, and it is one the most important elements of the Asturian heritage. The weather condition and the abundance of forests have created typical architectural forms, like verandas (close wooden balconies) or raised granaries (wooden granaries over pillars). Also, they have influenced the dress code, like the madreñas, clogs that are still used in the fields. Yet, there is not only traditional culture. Gijon International Film Festival is known as the “European Sundance” in memory of the prestigious Independent Film Festival celebrated in this city in the United States. Oviedo celebrates every year the Prince of Asturias Awards, an event in which the heir of the Spanish Crown presents awards to the members of the international scientific elite, heads of state, legendary artists, famous writers, and other high-profile figures. For one week, conferences and ceremonies are offered in a unique meeting of essential talent for a city of that size.

An experience that excites all visitors is the food. Asturias replaces Mediterranean crops like wine, wheat, and olive for apple, corn, and milk. The variety of the Asturian landscape leads to the consumption from seafood to river fish, in addition to forest fruits, fruits, and vegetables organically grown, which are sold in the village markets. Cider—apple juice wine—is Asturias’ most well-known beverage, with a culture around this drink. Generally, it is always drunk among several people with a ritual that is strictly followed, which includes serving the cider while pouring it from a bottle lifted with one arm over the head into a fine crystal glass.

More than nature

Due to its coal deposits and the energy that its rivers produce, Asturias was one of the first places in Spain where the Industrial Revolution arrived. This event quickly and sometimes violently introduced modernity into Asturias, making the cities to grow and bringing a different worldview and new communication routes. Many Asturian people left the fields to work in factories and mines; but also, others immigrated to the Americas in a great exodus from which few returned. From these few, the ones with more wealth were known as indianos. The indianos imported architectonic styles and hired the best architects of that time to build great mansions, as well as schools and churches. In that way, the art noveau and the art decó they brought created a new golden age for art in Asturias, which was reflected both in the elegant dwellings and in the factories and workers neighborhoods.

Thanks to this industrial development in the past, Asturias has high population densities but mainly distributed among three cities that often lead the statistics of the quality of life in Spanish cities. Oviedo, the capital, is renowned for the beautiful tower of its Gothic cathedral. This University City has a reputation for being elegant, clean, and fond of music and arts. Gijón and Avilés are traditionally industrial cities. The first one is seafaring, cosmopolitan, and a pleasure-lover; the second one surprises with its architecture and its urban center. Yet beyond there, there are many Asturias: the Eastern one of the hills that fall over the sea; the Western one of the endless forests; the one of the coast; the one of the inland.

Asturias is the evidence that Spain is much more than it seems. Spain is a continent in miniature that hides different places, like Asturias, in its inside.  Other places are the head, but Asturias is Spain’s green and Northern heart. The Asturian people, although far from Asturias, can never forget its land.

To conclude, there is an interesting thing. Did you know that there are people called Koreans in Asturias? In the 1950s, workers who immigrated to Asturias from other parts of Spain were called Koreans. Those were times when Korea frequently appeared in the news and the cinema.  To the locals, the Asturian workers, those newcomers so different from them, with a very tough life, seemed like coming almost from the faraway Korea. Later, these Koreans adopted that name for their own neighborhoods. Isn’t it another wonderful surprise?

 

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