El túnel de Cheongdo: una obra ferroviaria que funciona como cava

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El túnel de CheongdoLa elección de utilizar dicho elemento ferroviario para resguardar caldos se debe a que conserva una temperatura de 15 grados centígrados a lo largo del año y la humedad es de entre 60 y 70%, además de los numerosos aniones existentes en su emplazamiento”.

Por Montserrat Piñeiro

Antes que nada es necesario aclarar que contra lo que muchos pueden esperar, éste no es un túnel de vinos de uva sino de caqui o persimmon. Y sí, habrá muchos decepcionados al igual que la autora de estas líneas cuando lo supo. Cabe notar que, sin duda, por motivos de mercadotecnia nadie menciona ese pequeño detalle al hablar del lugar.

Pues bien, tal vez el caqui no sea el ingrediente favorito de muchos para elaborar vino, sin embargo vale la pena visitar el túnel por el simple motivo de observar el sitio en el que se encuentra y la forma en la que ha sido aprovechado.

La llegada es encantadora, desde el auto podemos ver paradas de autobús decoradas con reproducciones de caquis gigantes, la cáscara de la fruta parece guarnecer a las personas que esperan por el medio de transporte.

Una vez en la entrada principal, caminamos junto a las vías del tren y observamos una puerta circular de madera, por encima y a los costados la flora es abundante y el color verde da un excelente marco al lugar. Una figura de caquis cuelga sobre dicha entrada.

En cuanto se ingresa es posible percibir el cambio de temperatura y el elevado porcentaje de humedad. Nos recibe un gigantesco alarde de foquillos que da forma a una botella cuyo líquido se derrama para llegar a una copa como destino final.

Historia, características y atracciones

El túnel fue construido en 1904  con ladrillos rojos para formar el techo y con granito para levantar los muros. Conserva su apariencia original y únicamente le han sido adaptadas instalaciones vinícolas. Fue en 2006 cuando, después de haber sido modificado para el fin que hoy le ocupa, abrió sus puertas al público con el nombre que ahora le distingue: “túnel de vinos”.

La elección de utilizar dicho elemento ferroviario para resguardar caldos se debe a que conserva una temperatura de 15 grados centígrados a lo largo del año y la humedad es de entre 60 y 70%, además de los numerosos aniones existentes en su emplazamiento.

Si se planea visitar el lugar es conveniente organizar un grupo de amigos o familiares  con la finalidad de aprovechar las actividades que se ofrecen a los grupos de mínimo quince personas: visita al área de cultivo, cosecha de los frutos o elaboración de un vino propio.

Hay una actividad curiosa que consiste en escribir deseos en un papel, colocar dicho soporte dentro de una botella de vino, sellarlo con un corcho y depositarlo en la estantería. Niños, adolescentes y algunas damas disfrutan evocando sus deseos y esperanzados dejan a la suerte su petición lista para ser añejada.

Los vinos

Ciertamente el fundador del lugar tuvo la excelente idea de envasar los vinos al más puro estilo occidental por lo que la primera impresión (cuando no sabemos que son vinos de caqui) nos hace pensar que se trata de vinos blancos tanto por la forma y color de las botellas como por el diseño de las etiquetas.

El vino de caqui ha ocupado un lugar importante entre la sociedad coreana y para apoyar su promoción y difusión se utilizó como bebida oficial de brindis en la G20 y también en la toma de poder de la presidenta Park Geun-Hye.

Para los paladares occidentales el gusto es muy dulce aunque eventualmente puede volverse un favorito de las damas.

Con respecto a los maridajes, sería útil que un sommelier los replanteara y afinara, analizando cada una de las notas de la bebida y logrando más bien contrastes que armonía, ya que hay por ahí muchas informaciones erróneas que afirman de forma escueta que el icewine o vino de hielo de caqui marida con frutas, sin embargo con quesos semi madurados y madurados la combinación es mucho más recomendable, igualmente crostinis o tejas de frutos secos son buenos compañeros de dicha bebida. El roquefort, el cabrales y todos los quesos azules que puedan adquirirse en Corea también son fantásticos candidatos de maridaje para la libación.

Para los otros dos vinos (existen tres variedades en total: icewine, seco y semi-seco), sería también necesario precisar maridajes ya que no puede afirmarse que un caldo combina con pescados al ser indispensable saber si dicho ingrediente se acompaña de jitomate, alguna salsa, hierbas finas, un mojo o si va cubierto de una costra de sal. En base a la forma de preparación del producto principal es como debe maridarse con un vino. Sin duda, para hacer crecer su mercado los productores del vino de pérsimo deberían profesionalizar este punto.

Mientras tanto es interesante experimentar nosotros con distintos platos y productos en casa, si es que adquirimos los caldos durante nuestra visita a este lugar.

Verdades y más verdades

Pues bien, haremos una descripción del lugar y posteriormente comentaremos. Después de ingresar al lugar se llega hasta un área en donde nos vemos rodeados de botellas de vino desde el piso hasta el techo, esta sección no tiene más de cuatro metros y una vez finalizada da paso al área de venta en donde hay una exhibición  de los vinos a la venta, una vitrina de quesos y a continuación una zona de mesas para que los visitantes se dispongan a “hincar el diente” y a hacer saltar los corchos. Le sigue a dicha sección un montaje de barricas gigantes y al continuar la caminata se pueden observar el área de almacenamiento (no exactamente una cava), una especie de museo en donde hay fotografías del lugar a través de la historia y una galería de exposiciones temporales para la cual es preciso pagar el acceso.

Es hora de los comentarios honestos: a decir verdad el lugar tiene mucho, muchísimo potencial pero está mal aprovechado. Las imágenes que se encuentran en el sitio web son un tanto engañosas ya que la magia de la fotografía definitivamente hizo su trabajo. El lugar en general se ve viejo, descuidado y lo que podría ser una parada obligada para turistas locales e internacionales no es más que un intento bastante mal logrado. La tienda luce más que descuidada, improvisada, sin carácter, y las rejas dentro de las cuales se guardan algunos vinos para la venta no ostentan ni un mínimo de buen gusto. Le sigue el área de productos de degustación, con polvosas flores artificiales que cuelgan de forma espaciada, con un refrigerador lleno de quesos extranjeros y sin mayor explicación para un maridaje. Una buena limpieza y acomodo a la vitrina no estarían de más. Un área de bar es atendida por dos personas que no dicen ni siquiera “buenas tardes”, “hola” o un “¿en qué le puedo asistir?”, y la sonrisa por supuesto que se extraña.

En la parte trasera, refrigeradores de patrocinadores, carentes de estética y armonía, ofrecen un paisaje más bien deprimente.

El área de degustación tiene también unas florecillas de tela que quedarían tal vez muy bien en un restaurante de barrio sin pretensiones pero que en un lugar de turismo dejan mucho que desear. Las mesas son muy simples y más que acogedoras o cómodas parecen hablar y decirnos: “no se queden mucho tiempo aquí”.

Después de acercarnos a los encargados del bar y solicitar una copa de cada vino, con bastante desgana nos comentaron que sólo tenían dos tipos de caldo disponible pero que el icewine no podía degustarse porque su precio sería demasiado caro… Vamos, si el lugar es especializado en vinos y es ello el atractivo del lugar es un poco absurdo el no tenerlos disponibles para prueba, pero bien, nuestro nivel de coreano no nos permitió discutir sobre el tema con ellos.

En general el resto del lugar luce empolvado y un tanto olvidado, tal vez el fundador nunca se dé una vuelta por ahí, no acepte sugerencias de nadie o simplemente ya no le interese el sitio.

Al continuar caminando nos topamos con la entrada a la exposición temporal y creímos que nuestro mal sabor de boca se mitigaría pero no fue así, de hecho empeoró. Unas cuantas piezas de arte poco llamativas y llegamos al fin del recorrido.

Dimos la media vuelta y mientras nos dirigimos a la salida imaginamos el estado ideal de este lugar: un sommelier laborando, una carta breve pero correcta de platillos para maridar (inspirados en la idea de las tapas y raciones españolas), personal amable, sonriente y bilingüe, una redecoración completa con mobiliario oscuro, minimalista, cómodo y funcional; frigoríficos profesionales de acero inoxidable, un buen montaje de copas al fondo; una especie de cava para exhibir los vinos en venta; pantallas interactivas en donde se muestre la elaboración del vino y festivales agendados continuamente (si los hubiese).

Lamentamos hablar con la verdad y tal vez haber desmotivado a quienes planeaban visitar el lugar, nuestro objetivo no es desanimar a quienes desean desplazarse hasta aquí, es necesario tener su propia vivencia y gozar o detestar por experiencia propia.

Nosotros sólo decimos lo que percibimos. Fuimos a este lugar con el objetivo de hacer un reportaje y no podíamos cambiar el temario sólo porque no cumplió con la calidad esperada, debíamos seguir adelante cumpliendo con nuestra misión: informar a nuestros lectores y es justo eso lo que hacemos.

 

CHEONGDO TUNNEL: A RAILWAY CONSTRUCTION THAT WORKS AS A WINE CELLAR

“The decision to use that railway construction to shelter wines results from the fact that it maintains a temperature of 15 Celsius degrees throughout the year and that the humidity is between 60 and 70%, besides the fact that there are numerous anions in its location.”

By Montserrat Piñeiro

Photograph courtesy from Cheongdo Wine Tunnel

Translated by Lilian Florian

First of all, it is important to clarify that, contrary to what many would expect, this is not a tunnel of grape wines but of kaki or persimmon. And yes, there will be many disappointed like the author of these lines when he found about it. It should be noted that, surely, for marketing reasons, no one mentions this small detail when talking about the place.

Well, kaki may not be the favorite ingredient for many to produce wine, however, it is worth to visit the tunnel, simply for observing the place where it is found and the way that it has been exploited.

The arrival is charming; we can see the bus stops decorated with replicas of giant kakis. The peel of the fruit seems to garnish all the people who wait for the bus, the means of transportation.

Once in the main entrance, we walk along the railways and observe a round wooden door; above and from the sides, the flora is abundant, and the green color provides an excellent frame to the place. The shape of a kaki hangs over the entrance.

As soon as one enters, the change of temperature and the high percentage of humidity can be sensed. A giant display of light bulbs, shaped like a bottle whose liquid is spilled to get to a cup as its final destination, welcomes us.

 History, characteristics, and attractions

The tunnel was built in 1904 of red brick for the ceiling and granite for the walls. It preserves its original appearance, and only winemaking facilities have been introduced. It was in 2006 when, after having been modified for the purpose now employed, it opened its doors to the public under the name that distinguishes it: “Wine Tunnel.”

The decision to use that railway construction to shelter wines results from the fact that it maintains a temperature of 15 Celsius degrees throughout the year and that the humidity is between 60 and 70%, besides the fact that there are numerous anions in its location.

If you plan to visit the place, it is a good idea to gather a group of friends or relatives to enjoy the activities that are offered to groups of 15 people or more: visiting the cultivation area, picking the fruits, or making one’s own wine.

There is an interesting activity that involves writing one’s dreams in a paper, placing it inside a wine bottle, sealing it with a cork, and storing it in the wine rack. Children, teenagers, and some ladies enjoy recalling their dreams, and full of hope, they leave to chance their petition, ready to be aged.

Wines

Surely, the owner of this place had the excellent idea of bottling the wines in a very pure Western style so that the first impression (when we do not know that they are kaki wines) makes us think that they are white wines both because of the shape and color of the bottles and because of the design of the labels.

The kaki wine has an important place in the Korean society, and to support its promotion and distribution, it was used as the official beverage for toasting in the G20 and also in the inauguration of president Park Geun-Hye.

For the Western palate, it is very sweet, although eventually it can become a favorite of the ladies.

Regarding the marriage of food and wine, it would be helpful that a sommelier evaluates and refines it, analyzing each of the notes of the beverage and achieving contrasts rather than harmony, because there is much erroneous information that narrowly declares that the ice wine of kaki combines with fruits. However, with semi-aged and aged cheeses, the pairing is much more advisable; likewise, crostinis or dry fruits are good partners for that drink. The Roquefort cheese, the Cabrales cheese, and all the blue cheeses that can be purchased in Korea are also fantastic pairing candidates for the drink.

For the other two wines (there are three varieties: ice wine, dry wine and semi-dry wine), it would also be needed to find marriages because one cannot say that a certain wine matches with fish; it is essential to know if that ingredient is accompanied by tomatoes, a sauce, fine herbs, or a mojo sauce, or if it is covered by a salt crust. Food has to be matched with a wine based on the preparation process of the main product. Certainly, to increase their market, persimmon wine producers should professionalize this issue.

Meanwhile, if we purchased the wines during our visit to this place, it would be interesting to experiment ourselves with different dishes and products at home.

Truths and more truths

Well, we will make a description of the place, and afterwards, we will comment. After entering to the place, one arrives to an area where one is surrounded by wine bottles from the floor to the ceiling. This section has no more than four meters, and once it is finished, it leads to the sales area where there is an exhibition of the wines on sale, a cheese display cabinet, and then an area with tables for visitors to “sink their teeth into” it and to pop the corks. Next to that section there is an assembly of giant barrels, and when one continues walking, a storage zone can be observed (not exactly a cellar), a kind of museum with photographs of the place throughout history and a gallery of temporal expositions for which one has to pay an entrance fee.

It is time of the sincere comments: the truth is that the place has a very great potential, but it is not optimally used. The images in the website are somehow deceptive for the magic of photography has truly done is work. In general, the place looks old and neglected, and what could be a must-stop for local and international tourists is nothing more than a poorly managed attempt. The store looks more than neglected, improvised, and characterless, and the bars into which some wines are stored for sale show not even a bit of good taste. After it, the area for tasting the products follows, with dusty artificial flowers that hang separately, with a fridge full of foreign cheeses with no further explanation regarding marriage. A good cleaning and arrangement of the display cabinet would be helpful. Two people who do not say even “good afternoon”, “hello” or “how can I help you?” serve in the bar; of course, one misses a smile.

In the back door, sponsors’ fridges, unaesthetic and without harmony, offer quite a depressing view.

The tasting zone also has some small fabric flowers that may fit very well in a neighborhood restaurant, but in a tourist place, they leave much to be desired. The tables are very simple, and more than being inviting and comfortable, they seem to speak and tell us: “Don’t stay here for long.”

After approaching the bartenders and asking for a glass of each wine, they reluctantly told us that they only had two types of wine available, but that the ice wine could not be tasted because it would be too expensive… Come on! If the place is specialized in wines and that is the attraction of the place, it is a bit absurd not to have them available for tasting, but well, our Korean level did not allow us to discuss with them about the subject.

In general, the rest of the place looks dusty and somehow forgotten. Maybe the founder never goes around there, never accepts suggestions from nobody, or simply has no more interest in the place.

When we continue walking, we found the entrance to the temporal exposition, and we thought that the bad taste in our mouth will be reduced, but it was not so. In fact, it became worse; a few unattractive artworks, and we arrived to the end of the route.

We turned around, and while we were going toward the exit, we imagined the ideal condition for this place: a sommelier working on a short but proper menu of dishes to pair (inspired in the concept of the tapas and the Spanish portions); kind, smiling, and bilingual staff; a complete redecoration with dark, minimalist, comfortable, and functional furniture; professional fridges of stainless steel, a good set-up of wine glasses on the back; a kind of wine cellar to exhibit the wines on sale; interactive screens to show the wine production and continuously scheduled festivals (if there was any).

We are sorry to speak the truth, and perhaps, to discourage those who planned to visit the place. Our goal is not to discourage those who want to go there. They need to have their own experience and to enjoy or hate from personal experience.

We only tell what we perceive. We went to this place with the purpose of reporting, and we could not change the subject simply because it did not fulfill with the expected quality. We had to keep going to fulfill our mission: to inform our readers. And that is exactly what we do.

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