Las gaitas españolas: del alma para el alma
“La gaita asturiana era uno de los grandes compañeros de la gente del campo”.
Por Montserrat Piñeiro
Se esucha música de gaitas a lo lejos y ¿qué nos viene a la mente? Un hombre con falda escocesa y sombrero estilo montañés, la neblina típica del norte de la isla anglosajona y tal vez… ¿un whisky?
Nos preguntan sobre música española y respondemos con dos palabras: castañuelas y guitarra. O escuchamos los conceptos “jotas” y “flamenco”.
Pero ¿si nos dicen “gaitas españolas”? ¿Cuántos de nosotros tenemos una respuesta a esta asociación de vocablos? ¿Galicia, Asturias, Zamora, herencia celta?
Existe aún mucha información que hay que compartir con visitantes, turistas y con todos aquellos interesados en España y su cultura…
Un vistazo al pasado
Algunos escritos aseguran que la gaita era ya conocida en Galicia seis siglos antes de Cristo. Habría que atribuir tal aporte a los celtas, fenicios, griegos y romanos, puesto que todos estos pueblos invasores de España conocían la gaita traída de la antigua Mesopotamia.
Más tarde, los suevos, quienes dominaron el noroeste de la Península Ibérica del siglo V al siglo VII, reforzaron el uso de dicha pieza, ya que formaba parte también de sus instrumentos musicales.
Y para rematar, en la Baja Edad Media, Galicia fue el centro gaiteril más importante de Europa, debido, principalmente, a las peregrinaciones masivas a Santiago por cristianos de todo partes del continente.
Durante las peregrinaciones (siglos XIII al XV), la gaita gallega se difundió por toda Europa. Los peregrinos la llevaban a sus países; los benedictinos la usaban en lugar del órgano en las iglesias rurales; los gaiteros gallegos que salían al extranjero la llevaban consigo y años mas tárde, soldados españoles de los tercios de España y Flandes cargaban también con ellas. Después fueron los judíos españoles procedentes del norte y noroeste, los que llevaron la gaita a Europa Oriental y los Balcanes.
Se especula que el vocablo “gaita” procede del gótico gaits , término que también utilizan las lenguas del oriente europeo ( gaida en Hungría, gainda en Creta y gayda en Yugoslavia), que significa cabra, ya que de la piel de este animal se realiza el fuelle del instrumento.
Algunos autores dicen que proviene del nombre de un oboe africano, una especie de dulzaina, llamada al-ghaita, ghaita o gheita . Y otra teoría asegura que la palabra viene del bajo alemán que hablaban los suevos. El termino “cornamusa”, que utilizan los aragoneses, mallorquines, franceses o italianos viene directamente del latín, que nada tiene que ver con el nombre más usado para designar a este instrumento.
En Galicia
Tal vez la mejor introducción a este mundo gaitero es una tarde semi lluviosa en Santiago de Compostela, recorriendo callejuelas de tipo medieval que desemboquen en la plaza de la catedral. El sonido de la gaita nos va encantando e invitando a descubrir su ubicación. Tal vez la estrategia de los gaiteros, -en particular de un chico joven que ameniza junto a su perro las tardes de los paseantes- sea su ubicación: un lateral de la catedral cubierto de piedra por doquier, lo que logra un eco que hace que su música sea aún mas bella.
Las gaitas de Galicia se construyen en muy diversas maderas, con boj gallego ( buxux , muy escaso), boj de Brasil, con granadillo, cocobolo, palo violeta, palo santo, palo rosa, bubinga , koa , fresno o cerezo.
Los vestidos, harapos y borlas, los hacen las mujeres comunmente, quienes escogen, preparan, cortan, cosen, bordan y rematan todos los detalles que engalanan cualquier gaita gallega.
En esta comunidad existen tres tipos de gaitas que se clasifican de acuerdo a la tonalidad. La gaita grileira, de afinación aguda. La redonda, que guarda un punto medio. Y la gaita tumbal, la más grave.
De Asturias
La gaita asturiana era uno de los grandes compañeros de la gente del campo. Se introdujo en los ámbitos cotidianos: fiestas, misas, funerales…, al final la nobleza también la adoptó como algo digno de ocasiones festivas.
Las primeras reseñas de la gaita asturiana datan del siglo XIII, pudiéndo apreciar un gaitero en un capitel de la iglesia de Santa María de Villaviciosa “La Oliva”; en una miniatura del libro de la Regla Colorada (siglo XIV) en donde aparece un conejo tocando la gaita. O en la sillería gótica de la Catedral de Oviedo en el que aparece un cerdo con dicho instrumento.
A partir del siglo XVI ser gaitero fue toda una profesión. Hay pocos datos hasta entrado el siglo XIX, donde el auge fue considerable; simplemente se encuentran citas en el pago y contratación de gaiteros en diversas iglesias. La gaita asturiana desde hace un siglo tiene multitud de formas, en función del constructor, pero la gaita de la cual la gran mayoría de las actuales copian la estética y afinación, es la de cogollu.
Nos encontramos también con que la gaita asturiana tiene una variante en la zona occidental asturiana, la cual es una mezcla entre la gaita gallega y asturiana.
Las de Zamora
En la provincia de Zamora, la gaita ha estado confinada a la zona noroeste (Aliste, Sanabria y Carballeda) donde se ha mantenido prácticamente intacta, exceptuando alguna contaminación muy localizada de punteras de origen gallego o asturiano, debida a la escasez de constructores en los últimos cincuenta años.
Debido precisamente a conservarse intacta, es que su difusión y proyección han sido escasas, guardándose como tesoro folclórico en su más puro estado.
De tonalidad y espíritu muy celta, las notas de las gaitas españolas siempre tienen algo de melancolía, magia y misticismo. Su música llega a lo más profundo del alma de quien la escucha. La mejor experiencia es gozar de sus notas guarnecidas del paisaje montañoso, de calles empedradas y de atardeceres húmedos y silenciosos.
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