Sergio Rojas, un deportista internacional
En esta ocasión nuestra sección de “Extranjeros en Corea” se la dedicamos a un caso de éxito deportivo: un tenista peruano que llegó a Corea, concretamente a Chuncheon, y que ha desarrollado su carrera de forma exitosa aquí, disfrutando de la cultura coreana e integrándose en su totalidad a ella.
Sergio Rojas es su nombre. En un principio eligió Corea del Sur como destino vacacional, la recorrió durante tres meses y al terminar su estadía, se dio cuenta de que podía hacer algo más en este país que sólo descansar. Fue así como investigando un poco encontró la academia de la promesa del tenis llamado Duck Hee Lee. Después analizar los pros y los contras decidió ingresar en este reputado centro de estudios. Chuncheon, sin embargo, era demasiado frío para alguien apegado al clima tropical y a sus bondades, por lo que en ese momento decidió volver a su país natal. Sin embargo, la historia no terminó ahí, ya que después de algunas semanas de introspección en territorio andino, Sergio optó por regresar a probar suerte e investigar qué le depararía el destino en este lado del mundo.
Charlando con él nos explica alguno de los impactos culturales que experimentó en sus primeros meses de vida en la tierra de las mañanas tranquilas: “Lo primero que me sorprendió fue el ver cómo la gente se empuja en el metro; después, un par de discusiones en los jjingilbang . Para aquel entonces no sabía cómo comportarme de la manera como lo suelen hacer las personas acá. Nada que me moleste, simplemente es la diferencia cultural que existe”.
Cambios en el pensamiento y adaptación
Durante el periodo en el que Sergio ha vivido aquí, él ha aceptado ciertos cambios en sí mismo, no en su forma de pensar sino en la manera de hablar. “Antes de hablar, pienso un poco más, y antes de hacer pienso un poco más también. Me parece que es un poco el estilo asiático. Como latino soy un poco más impulsivo, grito donde quiero, cuando quiero. El coreano tiene siempre un plan A y B para casi todo”, afirma el atleta.
“Mi experiencia en esta tierra ha sido de lo más increíble. Como extranjero, soy uno de los pocos que está acá haciendo algo diferente a enseñar un idioma o a estudiar. Yo entré directamente a trabajar en una compañía coreana, hablando coreano al cien por cien en todo momento. También, el sentarse a la mesa y comer como lo hacen los coreanos, compartiendo los alimentos, así como aprender de la cultura… es lo que más me apasiona y justamente por lo que me quedé. La verdad es que la primera vez que estuve no me interesó tanto, pero poco a poco y conservando una mente abierta muchas de las cosas te llegan a gustar”, nos confiesa emocionado y un poco conmovido al reflexionar sobre lo que esta cultura representa para él.
Cuando le preguntamos: ¿qué recomendaciones le daría a alguien recién llegado a Corea?, nos responde: “En realidad la recomendación que le doy a cualquier viajero, de cualquier parte del mundo, es que no compare. Siempre se va a comparar, es inevitable, pero que se haga lo menos posible. Se viaja para conocer un nuevo país, su gente, sus sabores, sus aromas. Si se quieren visitar otros países y aprender de la gente se debe mantener una mente abierta. Otra recomendación sería aprender un poco del idioma, ya que es una manera de mostrar respeto. La gente te recibe bien cuando ve que tienes cierto interés en conocer su lengua. Al fin y al cabo eres un invitado”.
Además hay cosas que nuestro personaje ha adoptado de esta nación: “Tomar las cosas con dos manos se me ha pegado tanto que a veces me encuentro, por ejemplo, al introducir la tarjeta en el cajero automático para sacar plata, la pongo con las dos manos, medio agachadito y otras cosas más”.
Su definición de Corea
Sergio Rojas definiría a Corea como palli palli , makgeolli y somek . Palli palli por el trabajo. “ Palli palli es una expresión común coreana que significa “¡date prisa!” o ¡más rápido!”. Cuando llegué a Corea por primera vez, eso fue lo primero que escuche”.
Y el somek y el makgeolli porque son sus aliados para distraerse y relajarse, son elementos clave en su rutina.
Evolución social
En los dos años que lleva viviendo en Corea, Sergio ha notado cómo han cambiado sus alumnos: “Ahora son un poco más rebeldes. La primera vez que vine les decías cualquier cosa y la hacían automáticamente. Algunos profesores les llamaban la atención y les jalaban las orejas”. Sergio, como profesor de tenis, lo ve como un indicador de que hay un cambio de actitud rápido. Los chicos hace tres años eran más callados, ahora son más abiertos.
A modo de conclusión, nuestro interlocutor nos confiesa su enamoramiento por la cultura coreana: “ Para mí su cultura es algo increíble: el cómo hablar, cómo comportarse al comer, cómo actuar en el momento de visitar la casa de otro coreano. Es la cultura lo que me hace quedarme acá, lo que me hace desear volver. Aparte de que Corea sea un país seguro para vivir, para mí lo más bonito de acá es la gente y su cultura. Si bien es cierto que hay que agarrarle el gusto, es como el kimchi: a la primera tiene un sabor fuerte y choca, pero te vas acostumbrando y si no hay te hace falta. Son un conjunto de cosas que voy a echar de menos si regreso a Perú, ya no puedo servir a alguien mayor que yo un trago con sólo una mano”.


