Takorea, un hogar mexicano en Daejeon
Chiles en nogada, tortillas y salsas hechas a mano parecen abrirnos las puertas al cielo. Sí, en Corea es posible poder comer esas tres cosas igual que en casa, o casi, ya que estamos en Corea y es muy, pero que muy difícil conseguir los ingredientes para lograr un sabor idéntico.
Jacobo Olguín y su esposa hacen día a día esfuerzos maratonianos para llevar a las mesas de Takorea platillos preparados no sólo con profesionalismo, sino con amor y mucho sentimiento. Ellos no se han dejado llevar por la ola “fusión” mexicano-coreana para satisfacer los paladares locales, y ofrecen comida mexicana lo más original posible.
Papel picado, mobiliario de colores vivos y un entorno de limpieza irreprochable nos acoge para comer unas enchiladas verdes guarnecidas de frijoles refritos con sus totopos clavados de forma tradicional (olvidémonos de esas pseudo-enchiladas tex-mex que en realidad no deberían llevar ese nombre, al fin comemos algo decente).
Los chiles en nogada tienen todo a excepción del poblano, pero un pimiento morrón verde nos ayuda a sustituirlo y nuestro cerebro se autoprotege y se centra en recordar esos chiles que cocina mamá en septiembre, la sensación se reproduce y quedamos más que satisfechos.
Tacos de carne asada, fajitas de pollo a la plancha, tacos al pastor y flan hacen nuestras delicias. Una buena mezcla de calidad, frescura y dedicación nos deja un excelente sabor de boca cada vez que venimos a este restaurante, tan bueno que no quisiéramos quitárnoslo ni bebiendo las margaritas, las sangrías y las piñas coladas, pero están tan buenas que no podemos pasar de largo y nos las tenemos que beber para matar el antojo.
El lugar, además de la comida, nos ofrece una inmersión en la cultura mexicana, es posible escuchar de la boca de Jacobo, detalles y anécdotas acerca de la cultura de su país, él y su esposa se encargan de instruir a los visitantes sobre México y su riqueza. Los miércoles por la noche complementan esta inmersión cultural impartiendo clases de español.
También es importante resaltar que estos entusiastas cocineros incluyeron un platillo muy casero: las albóndigas, una de esas viandas que está fuera de los clichés de la cocina mexicana, algo que sólo los nacionales conocen porque es uno de los platillos del traspatio de la cocina tradicional.
Los mariscos tampoco faltan: los tacos de camarón nos entregan frescura y un toquecillo tropical en las papilas gustativas, nos imaginamos en Acapulco, degustándolos junto a una cerveza bien fría.
De los vegetarianos -esa tendencia que va creciendo a pasos agigantados- Takorea no se ha olvidado, y ofrece prácticamente todos sus platillos en versión vegetariana o incluso vegana.
Realmente vale la pena desplazarse desde Seúl, Busan o desde cualquier ciudad coreana hasta Daejeon sólo para regalarse esta experiencia epicúrea.


