¡Hola! Mi nombre es Juan y un residente de un pueblo pequeño en Corea del Sur y nativo de Oaxaca, México. Llevo más de 10 años viviendo en este pueblo, y aunque ha habido muchos desafíos, también he encontrado belleza y diversidad en la vida aquí. Te quiero contar mi experiencia personal como expat mexicano viviendo en un pequeño pueblo alejado de la gran urbe, en Corea del Sur.

Similitudes y diferencias culturales

En mi hogar en Oaxaca y mi hogar aquí en Corea del Sur tienen algunas similitudes sorprendentes, aunque también hay muchas diferencias culturales. En Oaxaca, la gente es muy expresiva y extrovertida, y la comida es un aspecto central de la cultura. La comida se considera un regalo divino y la gente dedica mucho tiempo y esfuerzo para preparar platos tradicionales.

Aquí en Corea del Sur, las personas son más reservadas y prefieren la comunicación indirecta. Al principio, me resultó difícil comprender este enfoque, pero a medida que pasaba el tiempo, aprendí a escuchar cuidadosamente y leer las señales no verbales. La comida también es muy importante en Corea del Sur, y he aprendido a apreciar la complejidad y la variedad de la cocina coreana. Me gusta la manera en que cada plato tiene su propia historia y sus propias tradiciones. El arroz es uno de los elementos más importantes de la comida coreana, y es una parte fundamental de la cultura y la alimentación.

El conflicto entre la alta cultura y la baja cultura

En mi opinión, una de las luchas más complejas de la vida en un pueblo pequeño es el conflicto entre la alta cultura y la baja cultura. En los pueblos pequeños, a menudo se valora más la cultura tradicional y conservadora que la cultura popular y moderna. Esto puede llevar a un conflicto entre generaciones y una división cultural. Por ejemplo, en mi pueblo, la música pop y el entretenimiento se ven a menudo como formas bajas de cultura, mientras que la ópera y otras formas de arte tradicional se consideran más valiosas.

Edward T. Hall y el contexto cultural alto y bajo

Edward T. Hall, antropólogo cultural y experto en comunicación intercultural, llama a esto la diferencia entre el contexto cultural alto y bajo. Según Hall, los contextos culturales altos tienden a ser más formales y dependen más de las normas sociales y culturales, mientras que los contextos culturales bajos son más informales y se enfocan en las relaciones interpersonales y la conexión emocional.

Desafíos de la vida en un pueblo pequeño

En los pueblos pequeños, la gente a menudo tiene expectativas y normas sociales muy rígidas. La gente puede ser muy crítica con aquellos que se desvían de las normas sociales y culturales. Esta presión puede ser especialmente difícil para alguien que es un «outsider» o un extranjero.

Similitudes en la vida cotidiana

Recuerdo una experiencia en particular que ilustra esta conexión. Un día, estaba caminando por el pueblo y vi a un anciano plantando arroz en su campo. Me acerqué y comencé a hablar con él. Hablamos sobre la importancia del arroz en la cultura coreana y cómo se compara con el maíz en la cultura mexicana. Hablamos sobre nuestras experiencias en la agricultura y cómo el cultivo de arroz y otros cultivos puede ser una experiencia muy desafiante pero también gratificante.

A pesar de nuestras diferencias culturales, nos dimos cuenta de que compartimos muchas similitudes en la vida cotidiana. Compartimos el amor por la tierra y el trabajo duro, y la importancia de la familia y la comunidad. Comprendí que aunque las culturas pueden ser diferentes, todos somos seres humanos y tenemos muchas similitudes.

Abrazando la dualidad cultural

Aunque la dualidad cultural puede ser difícil de reconciliar a veces, también puede haber una belleza y una calidez que son difíciles de encontrar en otros lugares. Aprendí a abrazar las diferencias culturales y a encontrar similitudes en la vida cotidiana. Es importante tener en cuenta estas complejidades y abrazarlas como parte de la rica cultura y diversidad de Corea del Sur.

Conclusión

En resumen, la vida en un pueblo pequeño de Corea del Sur puede ser hermosa y desafiante al mismo tiempo. La dualidad cultural puede ser difícil de reconciliar, pero también puede haber una belleza y una calidez que son difíciles de encontrar en otros lugares. Es importante tener en cuenta estas complejidades y abrazarlas como parte de la rica cultura y diversidad de Corea del Sur. Me gusta mantener cierto misterio hacia mi persona, ya que soy el único extranjero viviendo en este pequeño pueblo durante los últimos 10 años, y me gustaría seguir escribiendo historias, manteniendo mi identidad en el anónimato, para sugerirte a tí lector, a mi pequeña gran experiencia viviendo en la Rural Corea.

Autor: Juan, de Oaxaca